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El 78% de los españoles consultados sabe lo que es la presbicia y tan solo uno de cada cuatro afirma tener presbicia y tenerla corregida. Alargar la revisión y, por tanto, el tratamiento de la presbicia también es algo latente. Un 26,5% de los que hoy la tienen corregida, tardó más de un año en hacerlo. Entre los que tienen dudas, destaca el componente emocional como principal razón para no tratarse la presbicia. Así la sensación de hacerse mayor ocuparía la primera posición con un 50%. Éstos son algunos de los resultados del estudio sobre presbicia VER&SE BIEN, realizado por Essilor y la Sociedad Española de Oftalmología, a 3.000 españoles de entre 39 y 54 años.

La presbicia, popularmente conocida como ‘vista cansada’, es un defecto refractivo del ojo, asociado con la edad, que consiste en la imposibilidad de ver con claridad los objetos que están situados a corta distancia. Suele aparecer a partir de los 40 años por la pérdida gradual de flexibilidad del cristalino y el debilitamiento de los músculos que lo controlan. Un problema visual conocido por el 78% de los españoles con edades comprendidas entre los 39 y los 54 años. Población potencialmente présbita sobre la que se ha centrado el estudio sobre presbicia VER&SE BIEN, realizado por Essilor y la Sociedad Española de Oftalmología, con el objetivo de conocer las opiniones, actitudes y hábitos de este colectivo respecto a este problema visual que afecta a un importante porcentaje de la población.

Dudan si tienen o no presbicia, pero presentan síntomas

A pesar del alto conocimiento de la presbicia, tan solo uno de cada cuatro encuestados afirma tener presbicia y habérsela corregido. La mitad de los encuestados tiene dudas de si la tiene o no. Un 22% cree que sí pero no se la ha corregido, un 20% cree que no pero no está seguro y un 7% no lo sabe. Sin embargo, sí presentan síntomas, siendo los más comunes la dificultad para leer la letra pequeña de los envases (60%), problemas para enfocar de cerca (50%) y la visión borrosa en las distancias cortas (42%).

Estos resultados pueden ser consecuencia de la baja periodicidad con la que se revisan la vista: el 31,5% lo hace con una frecuencia mayor a 2 años, siendo un 10% los que afirman realizarse una revisión entre los 3 y 5 años. Casi un 20% solo lo hace cuando tiene algún problema (aumentando el porcentaje hasta el 30% en el caso de los menores de 45 años) e incluso un 7% afirma no habérsela revisado nunca. El 42% afirma revisarse la vista una vez al año como recomiendan los expertos en salud visual. Son las mujeres las que más lo hacen en un 44,5%, frente al 39,5% en el caso de los hombres.

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Según el profesor Antonio Piñero Bustamante, presidente de la Sociedad Española de Oftalmología y Catedrático de Oftalmología de la Universidad de Sevilla, ‘la presbicia es un problema visual que llega en la edad más adecuada, la naturaleza es sabia y debemos escucharla. Es un aviso: ‘empieza a cuidarte’. Acudir a revisiones periódicas, una vez al año, nos permite detectar a tiempo otros posibles problemas asociados a la edad que debemos tratar. No sirve de nada aguantar y tendemos a hacerlo hasta límites insospechados, no dándole la suficiente importancia al hecho de poder enfocar bien en la realización de nuestra actividad diaria’.

En cuanto a la edad, es a partir de los 45 años (39%) donde mayor es el número de encuestados que empezaron a notar los primeros síntomas de presbicia, sin embargo, un 13% tuvo síntomas antes de los 40. En relación con su entorno, el 56% de los encuestados reconoce tener amigos con presbicia, aunque casi un 34% lo desconoce.

Razones para retrasar la corrección de la presbicia

Entre aquellos que tienen corregida la presbicia, un 26,5% tardó más de un año en hacerlo. Un 37% tardó entre 3 y 6 meses en corregírsela y un 24% se la corrigió nada más sentir los primeros síntomas.

La principal razón argumentada por aquellos que tardaron más de tres meses en acudir a un experto en salud visual fue tener la sensación de poder arreglarse aún sabiendo que debían corregirla, en un 60% de los casos. Una segunda razón sería el temor por depender de las gafas si se empezaba a usarlas (24%).

Entre aquellos que no están seguros de si tienen presbicia o no, destaca el componente emocional como principal razón para no tratarse la presbicia. Así la sensación de hacerse mayor ocuparía la primera posición con un 50%. En el caso de los hombres, asciende al 67%, 5 puntos por encima de las mujeres (62%). La segunda razón sería considerar que se pueden manejar, aunque no vean como antes (48%) y el coste elevado que asocian a la compra de unas gafas progresivas (46%).

Según Pedro Cascales, “Country Manager” de Essilor España, ‘el nombre del estudio VER&SE BIEN surge de la fusión de VER BIEN y de VERSE BIEN, conceptos que no son incompatibles y que deben convivir para que realmente nos sintamos bien, sin renunciar a nuestro estilo y ritmo de vida. La presbicia efectivamente es un problema visual asociado a la edad pero debe tomarse con naturalidad y, sobre todo, tratarse lo antes posible para evitar un empeoramiento mayor de nuestra salud visual. Sin duda, viendo bien, se disfruta mucho más”.

Aquellos efectos relacionados con una presbicia no tratada que más les preocupan sería la dificultad para enfocar de cerca o tener visión borrosa (el 74% lo considera un problema muy o bastante importante) y sufrir dolor de cabeza (70%), seguido del cansancio visual, picor de ojos y enrojecimiento de los mismos. Las mujeres en general le dan más importancia a estos efectos que los hombres.

Medidas de corrección más utilizadas

Las gafas de cerca o progresivas son los sistemas de corrección más habituales entre los présbitas. El 49% de aquellos que tienen corregida la presbicia han optado por gafas de cerca graduadas, seguidos por un 43% que han elegido utilizar lentes progresivas.

La inmensa mayoría de encuestados, casi el 95%, afirma conocer lo que son las lentes progresivas, recomendadas para aquellas personas que cuentan con otros problemas de refracción adicionales como puede ser la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía. No obstante, dicho porcentaje baja al 75,9% si se trata de conocer cuáles son las ventajas de dichas lentes.

El 96% de los présbitas acudió a un óptico-optometrista u oftalmólogo para asesorarse sobre la presbicia. Seguido de lejos por el médico de atención primaria en un 9%, familiares o amigos en un 5% o internet en un 4%.

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