Desde sus inicios, la cirugía refractiva ha estado envuelta en una cierta polémica, ya que no son pocos los que ven a esta técnica como un negocio que vende falsas esperanzas, mientras que para otros es una solución muy adecuada para algunos problemas de visión. En esta mesa redonda destacados profesionales exponen su visión sobre este asunto.

Mesa redonda publicada en la revista Optimoda edición 205 correspondiente al primer trimestre 2019

1Lluís Bielsa Elies

Lluís Bielsa Elies
Óptico-optometrista colegiado
Óptico-optometrista colegiado

¿Cuál es el estado actual de la cirugía refractiva?

En la actualidad, con la mesura y la prudencia que da la experiencia a los cirujanos así como con el avance en las técnicas quirúrgicas y en la tecnología empleadas, la cirugía refractiva es una opción mucho más segura y fiable. En este sentido la situación actual  no es tanto como el remedio del siglo que se vendió en su momento sino como una opción más a tener en cuenta frente al uso de lentes de contacto. Eso sí, no podemos obviar que pasar por un quirófano siempre implica un riesgo potencial; por esa razón no hay que dejarse llevar por otro criterio que no sea elegir al oftalmólogo por su prestigio y capacitación profesional más que por ofertas o descuentos agresivos. Sólo un diagnóstico adecuado y una correcta indicación serán las claves del éxito.

¿En qué porcentaje de éxito/fracaso se mueve la cirugía hoy en día?

En relación a otras cirugías el porcentaje de fracaso es relativamente bajo, aunque también habría que valorar la posible aparición de ciertos inconvenientes, a menudo considerados como relativos y que afectan a la lubricación ocular, aparición de destellos o pérdida leve de visión nocturna, por ejemplo. Complicaciones más graves como las ectasias corneales, suelen ir ligadas a una indicación de cirugía incorrecta.

¿Se informa adecuadamente al paciente sobre si su caso particular es operable o no?

Desde mi perspectiva como óptico optometrista y por lo que conozco creo que sí. Por suerte, la realidad es que el grado de preparación de los oftalmólogos en nuestro país es de los mejores del mundo; en consecuencia no sólo siguen la normativa legal sobre consentimiento informado sino que estudian cada caso particular, valoran lo más indicado, explican las opciones y proponen las soluciones.

¿Cuál es la incidencia de la cirugía en la causa del ojo seco crónico?

La sequedad ocular es una complicación que puede aparecer en la cirugía LASIK de forma más o menos transitoria; dependerá también de la cantidad y calidad lagrimal de la persona candidata a la cirugía; quizá hablar del ojo seco crónico como consecuencia directa de la cirugía refractiva es una afirmación que no me atrevería a desmentir ni a confirmar porque no soy oftalmólogo ni tengo suficientes referencias en este sentido por parte de clientes intervenidos.

Lentes fáquicas, intraoculares, láser excimer, técnicas incisionales, Lasik… ¿Son técnicas seguras, garantizables de una solución a los problemas de la visión?

La cirugía es una opción que siempre implica un riesgo; considerar la cirugía como “una” solución es correcto con todos los matices que queramos, considerarla “la” solución no es correcto porque implica una generalización y transmite una idea de solución universal que no es. Volviendo a la cuestión inicial lo importante es un estudio adecuado y una indicación adecuada; personas con córneas irregulares o con miopías magnas que no toleran las lentes de contacto, por ejemplo, presentan indicaciones de cirugía no solamente adecuadas sino probablemente necesarias.

2Raúl Martín Herranz

Raúl Martín Herranz
Profesor Titular de la Universidad de Valladolid. Responsable del Grupo de Investigación en Optometría del IOBA. Honorary Associated Professor de la Faculty of Health and Human Sciences de la Plymouth University (Reino Unido)
Profesor Titular de la Universidad de Valladolid

¿Cuál es el estado actual de la cirugía refractiva?

Realmente es difícil responder a esta pregunta, ya que el término cirugía refractiva engloba un amplio número de procedimientos pero podría ser interesante consultar (que puede hacerse desde cualquier ordenador) las recomendaciones del “National Institute for Health and Care Excellence” (NICE) de Reino Unido cuya función podría resumirse en orientar, asesorar y presentar los estándares de calidad necesarios para la asistencia sanitaria del sistema público de salud en Reino Unido presentando recursos que ayuden a maximizar el uso de la evidencia orientando la práctica sanitaria.
A este respecto, destaca el informe “A systematic review of the safety and efficacy of elective photorefractive surgery for the correction of refractive error” (que podría traducirse por “Una revisión sistemática de la seguridad y eficacia de la cirugía fotorrefractiva electiva para la corrección del error refractivo”) un equipo de profesionales independientes analizó los resultados de la cirugía refractiva con láser excímer (PRK, LASIK, y LASEK) concluyendo que son procedimientos con una baja tasa de complicaciones (por ejemplo 0,2% de inducir una ectasia corneal iatrogénica, <0,16% de presentar queratitis microbiana, <0,6% de perder agudeza visual, etc.), con mejores resultados en errores refractivos leves (miopía menor de 6 D e hipermetropía menor de 3,50 D) que puede empeorar la visión nocturna, acompañarse de molestias, sensación de sequedad, etc. insistiendo en la importancia de una adecuada selección del paciente no sólo en base al número de dioptrías sino a las características oculares y de salud general.
Por tanto, con esta información se puede decir que la cirugía refractiva con láser excimer es un procedimiento electivo que permite reducir la dependencia del uso de gafas o lentes de contacto en pacientes adecuadamente seleccionados.

¿En qué porcentaje de éxito/fracaso se mueve la cirugía hoy en día?

Nuevamente la pregunta es complicada de responder ya que habría que definir el criterio de éxito y de fracaso para conocer el porcentaje. En términos generales, el éxito se suele expresar en el porcentaje de ojos que muestran un determinado valor de refracción medido en dioptrías después de la cirugía. Así se acepta que la refracción tras cirugía refractiva láser para corregir miopía será de 0,5 D (en equivalente esférico) entre el 68% y el 75% de los casos. Mientras que si se fija como éxito una refracción en torno a 1,00 D (en equivalente esférico) el porcentaje asciende a entre el 86% y el 92% de los casos. Por su parte, los resultados de la cirugía para corregir la hipermetropía son ligeramente peores, ya que aproximadamente el 61% de los casos muestra un resultado en torno a 0,5 D y entre el 79% y el 88% obtienen un resultado en torno a 1,00 D.
Sin embargo, también es habitual presentar el éxito como el número de ojos cuya visión después de la cirugía alcanza un determinado nivel sin necesidad de usar corrección (agudeza visual no corregida), es decir sin gafas o lentes de contacto. Es común emplear el límite de agudeza visual exigido para la obtención del carné de conducir en la mayoría de los estados de nuestro entorno (fijado en 0,5 en escala Snellen) que lo alcanzan entre el 93% y el 96% de los casos intervenidos con cirugía láser. Mientras que, si se fijara un nivel más exigente, por ejemplo, ver 1,0 (valor normal de AV) solo sería alcanzado por entre el 64% y el 70% de los casos.
Finalmente, también es frecuente plantear el término de estabilidad del resultado de la cirugía para presentar el porcentaje de ojos en los que la refracción no cambia, si bien este periodo suele referirse a un tiempo limitado (generalmente inferior a los 6 meses después de la cirugía) ya que en el cambio refractivo además de factores relacionados con la cirugía también influyen aspectos particulares de la miopía que hacen que esta pueda progresar aún después de la cirugía (ya que la cirugía refractiva no “cura” la miopía y los mecanismos que hacen que esta progrese no se ven afectados por su corrección con láser). En este periodo de tiempo (hasta 6 meses después de la cirugía) el 98% de los ojos mantiene la refracción con cambios menores a 1,00 D.
Por su parte, como fracaso podría entenderse un resultado de refracción o visión inadecuado o también la aparición de complicaciones como las descritas en la primera respuesta.

¿Se informa adecuadamente al paciente sobre si su caso particular es operable o no?

Esta puede ser una pregunta con muchas y diferentes interpretaciones. En términos generales el proceso para obtener el consentimiento informado requiere que se establezca una relación entre el paciente y el profesional, respetando la autonomía del paciente a decidir sobre su salud. Este proceso está regulado tanto para el ejercicio de la Medicina (como el de cualquier otra profesión sanitaria) y la legislación (Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente) exige que los pacientes sean informados y den su consentimiento expreso por escrito por lo que todos los pacientes previamente a la cirugía tienen que afirmar que han sido adecuadamente informados y pueden guardar copia del documento firmado.
Sin embargo, existe en la literatura un gran debate sobre cómo realizar este proceso ya que la profundidad o nivel de detalle con el que se muestre la información a los pacientes puede afectar al proceso de comprensión de la misma. Por ejemplo, una información excesivamente técnica puede resultar incomprensible para un paciente “estándar”, mientras que una información demasiado coloquial puede ser poco precisa, de ahí que desde hace décadas (ver artículo de Pape en AORN J, 1997) se debata y propongan que los consentimientos informados se presenten en “un lenguaje comprensible para los pacientes”, proporcionando una comunicación efectiva, se empleen las herramientas de comunicación adecuadas (información impresa, verbal, etc.) garantizando que los pacientes comprenden la información dada. Es especialmente interesante consultar algunos trabajos como el artículo de Robertson publicado en Br J Hosp Med (Lond) o el artículo de Shahvisi publicado en la revista Bioethics -ambos en 2016- para profundizar en este tema.

¿Cuál es la incidencia de la cirugía en la causa del ojo seco crónico?

Para responder a esta pregunta sería necesario consultar la literatura y recientemente (en el volumen de noviembre de la revista “Investigative Ophthalmology & Visual Science”) se ha publicado un interesante artículo titulado “Dry Eye After LASIK” que define este problema como una de las complicaciones postquirúrgica más comunes de todas las cirugías oculares ya que afecta al 50% de los pacientes durante la primera semana, si bien este porcentaje disminuye a entre el 40% y el 20% a partir del sexto mes tras la cirugía. Además, en este trabajo se describe en detalle el nivel de conocimiento de las causas que provocan este efecto secundario de la cirugía refractiva LASIK.

Lentes fáquicas, intraoculares, láser excimer, técnicas incisionales, Lasik… ¿Son técnicas seguras, garantizables de una solución a los problemas de la visión?

Nuevamente es una pregunta que requiere diferenciar cada procedimiento de forma particular y aclarar el concepto de seguridad y garantía en la práctica de los diferentes procesos o tratamientos. Es especialmente importante que los profesionales se familiaricen con la manera de clasificar la evidencia científica, en la que se emplean diferentes niveles o grados que ayudan a responder a estas preguntas; por eso recomiendo que se revise la escala propuesta por la “Scottish Intercollegiate Guideline Network” (SIGN).
Por tanto, en la primera respuesta ya se avanzaba que la cirugía refractiva con láser excímer muestra niveles de seguridad aceptados por la comunidad científica y esto significa que en Medicina en general y en el resto de profesiones sanitarias es difícil que exista la seguridad al 100%. Por este motivo, las agencias regulatorias definen los requisitos para que los procedimientos puedan ser aprobados y posteriormente realizados conforme al conocimiento científico de cada momento, con los oportunos ensayos clínicos, etc. Sería inapropiado valorar técnicas propuestas hace una década con los conocimientos actuales.
Asimismo, en la web NICE se pueden consultar diferentes informes relativos a diferentes técnicas. Por ejemplo el informe “Intraocular lens insertion for correction of refractive error, with preservation of the natural lens” (que podría traducirse por “Inserción de lente intraocular para la corrección del error de refracción, con preservación del cristalino natural”) confirma que esta técnica muestra resultados visuales similares a la cirugía LASIK y destaca entre las principales complicaciones el desprendimiento de retina (4%); la aparición de cataratas (<2%); o aumento transitorio de la presión intraocular (2%).

3Francisco Javier Martín

Francisco Javier Martín
Vicepresidente de Asacir
Vicepresidente de Asacir

¿Cuál es el estado actual de la cirugía refractiva?

La cirugía refractiva es una gran industria privada, que abarca a los fabricantes de máquinas láser, de lentes intraoculares y de suministros para las cirugías. Dentro de la oftalmología representa la mayor fuente de ingresos. Los conflictos de intereses económicos creados en torno a la cirugía refractiva son enormes y afectan de lleno a la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y a muchas otras sociedades científicas oftalmológicas en todo el mundo. En nuestro país especialmente y, de hecho, aquí se opera tres veces más que en países vecinos del entorno europeo. En cuanto a la SEO, la inmensa mayoría de miembros de su Junta Directiva tienen intereses directos o indirectos en el negocio, y algunos de ellos están a la cabeza de clínicas a las que la Comunidad de Madrid les ha abierto expediente sancionador por publicidad engañosa de cirugías refractivas.

¿En qué porcentaje de éxito/fracaso se mueve la cirugía hoy en día?

El porcentaje no se conoce porque no se han realizado estudios epidemiológicos ni los suficientes estudios clínicos a largo plazo. Las encuestas de satisfacción que se hacen son a corto plazo, presentan muchos sesgos metodológicos y, aún así, ofrecen tasas de insatisfacción de en torno al 5% (entre el 2% y el 8%). Nos referimos concretamente a LASIK, donde la tasa de ojo seco o de halos/destellos a corto plazo ronda el 30%, y los problemas para conducir de noche el 20%, lo que sugiere que los clientes suelen confiar ingenuamente en la promesa de que mejorarán, o bien asumen sus secuelas para evitar sentirse mal con su decisión de haberse operado. Pero hay complicaciones que surgen a medio y largo plazo, como el retorno de dioptrías (regresión), que le ocurre a cerca de la mitad de operados con láser, o la aparición o incremento de halos, destellos y deslumbramientos y sus implicaciones en los problemas para la conducción nocturna, especialmente al cumplir los 50-52 años. También el adelanto de la vista cansada, al eliminar la miopía o generar hipermetropía oculta (compensada por la acomodación del cristalino); el adelanto de la cirugía de cataratas en 10 años de media; la complicación de la cirugía de cataratas, al no poder calcularse bien las dioptrías de las lentes a implantar para dicha cirugía, quedando el paciente muy a menudo con dioptrías, lo que no sucede en personas no operadas; los problemas para medir con precisión la presión intraocular y prevenir mejor el glaucoma, o la pérdida de queratocitos corneales a un ritmo entre 9 y 10 veces superior al normal con el envejecimiento.

¿Se informa adecuadamente al paciente sobre si su caso particular es operable o no?

En eso unas clínicas son mejores que otras, y también depende de la coyuntura económica del país. Las clínicas de mayor prestigio y precios más caros suelen poder permitirse una mejor selección de clientes. En cambio, las pequeñas clínicas y las franquicias, por lo general operan de manera más indiscriminada. En las franquicias se suele cobrar a comisión en función del número de cirugías practicadas. Estos problemas se agravan en tiempos de crisis económica, cuando el número de clientes cae y no pueden decirle que no a más de dos o tres clientes seguidos, como reconocieron públicamente en un congreso oftalmológico de FacoElche que ha sido noticia en los medios de comunicación. Por poner algún ejemplo, una persona que no tolera bien las lentes de contacto o que padece blefaritis o disfunción de las glándulas de Meibomio, no debería ser apta para una cirugía refractiva, ya que, con gran probabilidad, esa persona sufre ojo seco, tiene poca lágrima o bien una lágrima de mala calidad y corre un mayor riesgo de sufrir ojo seco crónico moderado o severo tras la cirugía. Si, además, esa persona es una mujer, su problema de ojo seco empeorará por el tema hormonal con la menopausia. Y, tanto en hombres como en mujeres, el problema puede empeorar con el envejecimiento. Sin embargo, la gran mayoría de las clínicas no hacen las pruebas preoperatorias de ojo seco que deberían hacer y operan a personas con intolerancia a las lentes de contacto (incluso hemos visto alguna clínica que lo admite públicamente en televisión), y no informan correctamente de los riesgos y consecuencias a medio y largo plazo.

¿Cuál es la incidencia de la cirugía en la causa del ojo seco crónico?

Si hablamos del ojo seco severo, que puede generar dolor crónico incapacitante y alterar gravemente la calidad de vida, tenemos una incidencia aproximada de entre más del 3% y casi el 4% tras LASIK (1 de cada 30 o 1 de cada 25), y de entre casi el 1% y casi el 3% en personas sin síntomas de ojo seco previos a la cirugía. Ahora bien, si hablamos de ojo seco en general, la incidencia de personas cuyo ojo seco crónico aparece por primera vez o empeora tras la cirugía puede ser del 20% o superior (1 de cada 5) con LASIK, y del 10% o superior (1 de cada 10) con lente intraocular.

Lentes fáquicas, intraoculares, láser excimer, técnicas incisionales, Lasik… ¿Son técnicas seguras, garantizables de una solución a los problemas de la visión?

No lo son. Porque ni son tan seguras como las venden ni garantizan la eliminación de los defectos refractivos a corto ni a largo plazo (y especialmente el astigmatismo, que es muy difícil de eliminar con cirugía de cualquier clase, y la vista cansada, que no se puede revertir con cirugía, sino tan solo intentar paliarla reduciendo la calidad visual, la visión nocturna y la visión a ciertas distancias). Las dioptrías de hipermetropía y de alta miopía (más de 6 dioptrías) son las que más vuelven a aparecer con los años, pero también las miopías bajas y medias regresan con frecuencia y, en mayor medida, cuando se operan con láser o con técnicas incisionales. En cuanto a las lentes fáquicas, que complementan al cristalino, las hay de cámara anterior, que se usan menos porque son menos seguras para la córnea, debido a su proximidad a ella, y porque se ven a simple vista, y las hay de cámara posterior, que suelen generar destellos circulares con las luces y, con mucha frecuencia, hasta en el 40% de los casos, provocan cataratas a los pocos años, es decir, opacificación del cristalino, debido a la proximidad de la lente con el cristalino, ya que entre el iris y el cristalino hay muy poco espacio.  Las cataratas obligan a la retirada de las lentes fáquicas, y, para ello, hay que hacer una cirugía de cataratas más peligrosa, con incisiones corneales el doble de grandes o bien triturando la lente y sacándola a trozos, además de hacer lo propio con el cristalino, lo que incrementa el tiempo quirúrgico y los riesgos. Además, es posible que las lentes fáquicas no duren lo suficiente y haya que explantarlas antes de que surjan las cataratas, en algunos casos.

4Dra. Mercè Morral

Dra. Mercè Morral
Especialista del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO
Especialista del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO

¿Cuál es el estado actual de la cirugía refractiva?

Actualmente, podemos ofrecer múltiples técnicas de cirugía refractiva, ya sean corneales (con procedimientos láser como LASIK, PRK o SMILE) o mediante la implantación de lentes intraoculares tanto fáquicas (ICL o de fijación iridiana) como pseudofáquicas (monofocales o multifocales) con extracción del cristalino. La elección de la técnica idónea en cada caso depende de múltiples factores, principalmente, la edad y el estilo de vida del paciente, el tipo y grado de defecto refractivo (la graduación de las gafas) y el estado de salud ocular.
Por ello, resulta esencial una exploración oftalmológica exhaustiva, la realización de pruebas complementarias y la evaluación por parte de un cirujano específicamente formado para realizar este tipo de cirugía. Con toda la información y tras evaluar las necesidades de cada paciente, se recomienda una aproximación personalizada, optando por la técnica quirúrgica que va a proporcionar el mayor grado de satisfacción posible en cada persona.
En este sentido, hay que destacar que el propósito de la cirugía refractiva –una opción cada vez más demandada–, es conseguir que el paciente vea sin gafas lo que está viendo con su mejor corrección óptica, pero no proporciona más visión de la que el paciente tiene. Es muy importante resaltar este hecho, puesto que no todas las personas, en especial las que tienen defectos refractivos, son capaces de ver el 100% (la visión de 1.0).
Teniendo esto presente, la cirugía refractiva suele ser muy satisfactoria para el paciente transcurrido el periodo de completa recuperación del ojo, que va de unas semanas a pocos meses o, incluso, un año en el caso de la sensación de sequedad ocular. Dado que se trata de una intervención que se practica en ojos sanos, los requisitos de eficacia y seguridad son muy elevados.

¿En qué porcentaje de éxito/fracaso se mueve la cirugía hoy en día?

La cirugía refractiva genera un alto grado de satisfacción en la inmensa mayoría de los pacientes, que supone cerca del 99%, si está bien indicada y realizada. Para ello es fundamental una exploración ocular completa acompañada de pruebas complementarias específicas que nos permitan determinar qué quiere/necesita cada persona y qué permite cada ojo, valorando sus características y estado ocular. De ahí la importancia de incidir en la comunicación oftalmólogo-paciente y la realización de las pruebas preoperatorias necesarias.
Incidir en estos aspectos ha permitido mejorar la indicación de las técnicas de cirugía refractiva y los resultados obtenidos, a lo que también ha contribuido la innovación tecnológica con intervenciones cada vez más precisas y seguras.

¿Se informa adecuadamente al paciente sobre si su caso particular es operable o no?

No todas las personas son buenas candidatas a cirugía refractiva o, por lo menos, no a determinadas técnicas, algo que debe determinarse de forma personalizada a partir de un estudio previo y consensuarse con el paciente. Gestionar sus expectativas es uno de los factores clave del éxito de la intervención.
Los oftalmólogos de IMO procuramos informar claramente de qué resultados se pueden esperar, teniendo en cuenta que no es un tratamiento estético sino una operación para corregir un problema óptico/funcional del ojo. Además, es una cirugía y, como tal, no debe banalizarse, por lo que destacamos la importancia de que el paciente esté informado y sepa cuáles son los posibles riesgos y/o efectos secundarios.

¿Cuál es la incidencia de la cirugía en la causa del ojo seco crónico?

El ojo seco es uno de los efectos colaterales o secundarios de la cirugía refractiva, aunque en la mayor parte de los casos es transitorio y resulta excepcional que perdure pasados unos meses o, como mucho, un año. Sin embargo, en menos del 1% de los casos puede producirse un ojo seco crónico. El diagnóstico preoperatorio y un seguimiento y tratamiento postoperatorio adecuado minimizan este riesgo.
Es muy importante tener en cuenta que hay pacientes que, cuando optan por la cirugía refractiva, ya tienen un ojo seco preexistente, sean conscientes de ello o no. Es una patología de la superficie ocular que los especialistas debemos considerar y controlar antes de la intervención, ya que puede influir en las mediciones previas y la corrección precisa del defecto refractivo. Asimismo, si se practica la cirugía sin haberse tratado el ojo seco, pueden descompensarse y agravarse sus síntomas en lo que se refiere a molestias y afectación de la calidad visual.
Debido a este significativo impacto en los resultados y satisfacción del paciente, la sequedad ocular –un problema muy común– es un aspecto que cada vez más cirujanos abordamos de forma específica en pacientes que se plantean una cirugía refractiva.

Lentes fáquicas, intraoculares, láser excimer, técnicas incisionales, Lasik… ¿Son técnicas seguras, garantizables de una solución a los problemas de la visión?

Las distintas técnicas de cirugía refractiva han alcanzado un alto grado de perfeccionamiento y de seguridad. Partiendo de una buena indicación y ejecución en manos expertas, tienen un índice muy bajo de complicaciones. Por ejemplo, los estudios muestran que el riesgo de infección como consecuencia de una cirugía refractiva es inferior al que provoca el uso de lentes de contacto.
Por otro lado, la cirugía refractiva es actualmente muy eficaz, gracias a avances como las lentes intraoculares de última generación o equipos como el láser de femtosegundo, que tiene una precisión muy superior a la del microqueratomo mecánico.
Con todo ello, la cirugía refractiva no es una “solución a los problemas de visión”, sino que tiene el objetivo de corregir dioptrías. En algunos casos, dependiendo de la edad del paciente, el estado ocular o el tipo de graduación, la independencia de gafas puede no ser completa, aunque sí que se puede reducir y lograr una mejora general de la calidad de vida. Es muy importante explicar al paciente las posibles limitaciones de la cirugía para que pueda decidir con toda la información disponible.
Finalmente, no hay que olvidar que el ojo es un órgano vivo y, por tanto, su propia evolución en algunos casos hace que la graduación pueda cambiar al cabo de los años. Asimismo, en cuanto se desarrolla la presbicia o “vista cansada” (algo que nos pasa a todos), el paciente necesitará corrección para visión cercana.

5Ramon Solà Parés

Ramon Solà Parés
DOO, MsC (Ciencias de la Visión/ Bioética y Derecho) Ejerce como profesional de la salud visual desde 1985.
DOO, MsC (Ciencias de la Visión/ Bioética y Derecho)

¿Cuál es el estado actual de la cirugía refractiva?

Se trata de un procedimiento quirúrgico electivo, no curativo, y precisamente por dicha peculiaridad, muy marcada por aspectos que muchas veces tienen más que ver con la publicidad y la imagen personal, que con la propia medicina.
El perfeccionamiento de las técnicas y dispositivos quirúrgicos utilizados permite que casos que años atrás no se podían o no se recomendaba la cirugía, puedan ser tratados con dicha técnica quirúrgica.
Durante unos años se hicieron muchas intervenciones de este tipo, y en la actualidad el número de intervenciones ha disminuido mucho, por diversos motivos, especialmente porque el valor medio de los defectos refractivos es mucho más bajo que años atrás, por un cambio en los criterios de compensación. Posiblemente haya más miopes, los más susceptibles de desear esa cirugía, pero con menos dioptrías de miopía.

¿En qué porcentaje de éxito/fracaso se mueve la cirugía hoy en día?

Deberíamos definir qué se entiende por fracaso. Si nos referimos a una complicación grave, infecciosa o de pérdida visual secundaria la cirugía, los porcentajes son muy bajos.
En cambio, si nos referimos a que el paciente una vez operado, sufra efectos secundarios o indeseables que condicionen su calidad visual y/o de vida, el porcentaje aumenta sin ninguna duda. La visión de halos, un nuevo aumento de miopía, la necesidad de tener que usar gafas para determinadas actividades y/o el aumento o aparición de problemas asociados a la alteración de la lágrima como efecto secundario a la cirugía…son muy frecuentes, siempre de manera temporal, pero que en bastantes casos pueden generar graves problemas de funcionalidad al paciente por mucho tiempo e incluso indefinidamente.

¿Se informa adecuadamente al paciente sobre si su caso particular es operable o no?

Debemos pensar que sí, puesto que es obligación del cirujano realizar personalmente esa información y también lo es de asegurarse que dicha información se ha comprendido fehacientemente. Eso es independientemente de que el paciente firme un consentimiento informado: el proceso de información debe ser garantizado y no debe convertirse en un mero acto burocrático.
No obstante, la mayoría de casos en los que ha habido alguna denuncia por el resultado final de la cirugía, con sentencia condenatoria o acuerdo extrajudicial, ha sido precisamente por defectos de forma en el proceso de información al paciente.
Me gustaría añadir que, como ópticos optometristas, debemos participar clínicamente en el proceso de información al paciente, incluso desde el establecimiento de óptica. La cirugía refractiva no deja de ser una alternativa de compensación de un defecto refractivo, como lo puedan ser unas gafas, unas lentillas o una terapia refractiva con lentillas, por lo que cualquier paciente puede plantearse también la cirugía en algún momento de su vida. Dar información, basada en los conocimientos del profesional al respecto y con total rigor clínico, ayudaría a que los pacientes conociesen mejor su caso personal, desde mucho antes incluso de plantearse la cirugía. No olvidemos que antes de ese momento, un paciente habrá visitado nuestra óptica (u otras) muchas veces y toda información profesional y rigurosa ayudaría a mejorar los procesos de decisión previos a al acto quirúrgico. Es, además, en mi opinión, una obligación profesional del óptico optometrista, en calidad de profesional de la salud, visual en este caso.

¿Cuál es la incidencia de la cirugía en la causa del ojo seco crónico?

En el ojo seco crónico no tengo o conozco datos para comentar, pero si sabemos que en todo proceso que altere la película lagrimal, conllevará una sintomatología compatible con el síndrome de ojo seco, y su posible gravedad y/o cronicidad, dependerá de muchos factores, siendo los más importantes la adecuada selección y preparación previa del paciente a operar y del tratamiento y seguimiento post quirúrgico del paciente. No es suficiente con el hecho de no depender de las gafas, ese no es el único éxito quirúrgico: debe ir acompañado de bienestar ocular. El precio a pagar por el paciente no debería ser el tener un nuevo problema ocular, a veces de difícil solución y con riesgo de una posible afectación en el día a día del paciente operado.

Lentes fáquicas, intraoculares, láser excimer, técnicas incisionales, Lasik… ¿Son técnicas seguras, garantizables de una solución a los problemas de la visión?

Como ya he indicado, las técnicas son seguras, y se toman todas las precauciones quirúrgicas habituales. Pero no debería confundirse el hecho de que una cosa es la seguridad del acto quirúrgico, y el otro los resultados finales, que añaden a la seguridad ocular la posterior respuesta visual, y ambas cosas deben ser satisfactorias para el paciente: salud ocular y calidad/rendimiento visual adecuado en su día a día.

6Bibilografía

  • Variabilidad de las medidas aberrométricas en pacientes sometidos a cirugía refractiva
    De Elena Velázquez Rubio y Maravillas Matallana De Paco
  • Conceptos y Claves en Cirugía Refractiva
    De Lorenzo Vallés San Leandro y Miguel Ángel Rodríguez Izquierdo
  • Cirugía refractiva de la córnea
    De José Ignacio Barraquer
  • Cirugía Refractiva Corneal
    De Alfredo Castillo y Francesc Duch
  • Conceptos y Claves en Cirugía Refractiva
    De Lorenzo Vallés San Leandro y Miguel Ángel Rodríguez Izquierdo
  • Cirugía Refractiva En Latinoamérica
    De Maygret Alberro Hernandez
  • Óptica Para El Cirujano Faco-Refractivo
    De Ramón Ruiz Mesa y Pedro Tañá Rivero
  • Índice NICE y Ectasia Post-LASIK: Una Prueba Diagnóstica Novedosa: Índice Acumulativo de Riesgo para Tamizaje de Candidatos a Cirugía Corneal Refractiva con Éxcimer Láser
    De Pedro Iván Navarro Naranjo y Yolanda Torres de Galvis
  • Cirugía Refractiva: Conceptos Básicos y Avanzados
    De Cosentino y Carriazo
  • De los Anteojos a la Cirugía Refractiva (La Ciencia Para Todos)
    De Rogelio Herreman
  • Cirugía refractiva para Ópticos-Optometristas
    De Cesar Ramon Villa Collar
  • Cirugía refractiva: soluciones ópticas a sus fracasos
    De Antonio Lopez Alemany
  • Cirugía Refractiva: Protocolos
    De Fernando Llovet Osuna y Julio Ortega-Usobiaga
  • Cirugía refractiva
    De C.J. Rapuano
  • Verdad sobre la cirugía refractiva
    De J. M. Hernaez Molera y M. Carreño Hernandez
  • Nuevas Perspectivas En Oftalmología. La Cirugía Refractiva
    De Silvia Gómez García y Ana Piñero Bustamante
  • Ojo Seco
    De Juan Murube Del castillo
  • Management of Complications in Refractive Surgery
    De Jorge Alió