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La sociedad lleva ya meses adaptándose al uso continuo de la mascarilla. La realidad es que, en invierno, para todos los usuarios de gafas graduadas, este sistema se vuelve muy incómodo, ya que el mero hecho de respirar favorece la formación de vaho sobre las lentes, dificultando la visión. Esta sensación comenzó ya a sufrirse en verano, cuando las gafas de sol se empañaban y resultaba muy complicado realizar acciones cotidianas como caminar o ir a comprar.

Por ello, y debido al gran desconocimiento que hay sobre las diferentes soluciones ópticas destinadas a mitigar este problema, ya que el hecho de ir con las lentes empañadas de vaho supone un riesgo, sobre todo en la tercera edad, debido a la posibilidad de perder visibilidad y caer, y en la conducción, cuando la rapidez de reacción puede verse alterada debido a la falta de visibilidad.

Así, los profesionales del sector se han unido para explicar todas las opciones disponibles en los establecimientos sanitarios de óptica. “Es importante dar a conocer la existencia de todas estas soluciones por varios motivos. En primer lugar, porque la salud visual de los españoles puede empeorar si se prescinde del uso de los equipamientos ópticos prescritos por culpa de esta incomodidad; en segundo lugar, porque queremos fomentar una mejor calidad de vida y de visión mientras la mascarilla siga siendo parte de nuestra vida”, explica Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida.

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Entre las soluciones más conocidas destacan las toallitas antivaho, gamuzas de microfibra que, aunque hay de diferentes formas y durabilidad, permiten mantener alejado el vaho de nuestras gafas durante un periodo más o menos largo. Así, cada gamuza puede tener una vida útil de hasta 300 usos. “Esta es la forma más sencilla de evitar el vaho, dado que podemos llevar en el estuche de las gafas esta gamuza y usarla frecuentemente, tal y como antes hacíamos para limpiarla”, explica Alsina.

Por otra parte, en los establecimientos sanitarios de óptica también se pueden adquirir los sprays antivaho, que son de gran ayuda. “Se aplican sobre las lentes y se extiende el líquido con una gamuza normal, evitando tener que llevar dos gamuzas en nuestra funda de gafas o que la antivaho se nos seque”, explica Alsina.

A pesar de que este es el recurso más conocido, el sector óptico quiere recordar que hay productos específicos que, a pesar de que supongan una mayor inversión inicial, su funcionalidad y resistencia en el largo plazo es mayor. Es el caso de las lentes antivaho, a las que se les ha aplicado un tratamiento superficial específico que evita totalmente la formación de dicho vaho, evitando así que se empañe la lente y manteniendo siempre la visión nítida.  “A pesar de que pueda parecer una inversión algo mayor para una situación que todos esperamos que termine, hay que tener en cuenta que más allá de la situación actual, estas lentes son ideales para deportistas, cocineros -ya sea profesional o amateur-, trabajadores que enfrentan cambios de temperatura durante su jornada o aquellos que realizan actividades de gran movimiento o, incluso, los que deben garantizar su seguridad mientras realizan su trabajo”, explica Alsina.

Asimismo, los expertos del sector recuerdan que “hay otra solución muy efectiva, que es combinar el uso de gafas graduadas con el de lentes de contacto, indica Alsina, “ya que las lentes de contacto eliminan todo riesgo de que se produzca vaho y permiten una visión nítida, de amplio campo visual y muy cómoda durante la jornada, tanto a la hora de trabajar como de hacer deporte”, concluye Alsina.

De este modo, todo el sector óptico recuerda que, en caso de duda, lo más sencillo y seguro es acudir al óptico-optometrista de confianza para explicarle nuestras necesidades y dejarse asesorar, dado que él sabrá cuál es el sistema más eficiente para nuestros requerimientos.

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