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Los meses de verano son los más propicios para practicar actividades acuáticas, ya sea para soportar las altas temperaturas o para realizar algún deporte, como la natación o el piragüismo. Los expertos de Óptica & Audiología Universitaria aconsejan que en el caso de que se esté pensando poner en práctica alguna de estas actividades es importante actuar con cuidado para evitar infecciones en la vista y en el oído provocadas por el agua.

 

Durante los meses de verano, las personas que tienen problemas de visión, encuentran en las lentes de contacto una ayuda para sobrellevar mejor la incomodidad de llevar gafas de visión para practicar las actividades típicas de la época estival como la natación o navegar, entre otras. Aún así, se generan dudas en torno a si se  debe hacer uso o no de lentillas en el agua.

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Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica & Audiología Universitaria, desaconseja usar lentillas en la piscina o en cualquier medio acuático porque el agua contiene bacterias y gérmenes que pueden quedarse pegados en ellas y posteriormente en los ojos causando lesiones oculares.

Algunos parásitos presentes en el agua como la acanthamoeba pueden pegarse a las lentes de contacto y es capaz de traspasar el globo ocular provocando una infección muy grave. Además, también hay que tener en cuenta que al agua de las piscinas se le añade productos químicos como el cloro que pueden provocar irritaciones e inflamaciones en el ojo. Por este motivo, siempre que sea posible, es beneficioso quitarse las lentillas antes de ir al agua y así evitar infecciones que afecten a la salud ocular.

Como alternativa a las lentes de contacto, Alicia Escuer recomienda la utilización de gafas de natación graduadas para bañarse y evitar así los problemas oculares. Este tipo de gafas graduadas. facilitan la visión dentro del agua con las mismas garantías que las lentillas, ya que funcionan de igual manera que cualquier gafa graduada y corrigen errores de refracción ocular como la miopía, la hipermetropía o la vista cansada. El agua no traspasará a los ojos, puesto que la mayoría de ellas están fabricadas con un sellado hermético de silicona a los lados que impide el paso de agua. Además, las gafas de natación graduadas no se empañan porque no permiten que el vaho se adhiera a la lente.

Evitar la entrada de agua en el conducto auditivo

Durante el verano, también es muy común que el agua entre el oído y provoque una otitis. Se trata de una infección del oído causada por una inflamación e infección del oído medio, el cual se encuentra situado detrás del tímpano. Conocida también como oído del nadador, la otitis se caracteriza por un dolor intenso que, en algunas ocasiones, puede ir acompañado de fiebre.

Con el fin de evitar esta infección, Joan Francesc Horvath, responsable de Audiología en Óptica & Audiología Universitaria, aconseja evitar la entrada de agua en el conducto auditivo con la utilización de tapones de baño a medida que se adaptan a la forma del oído independientemente del tamaño de éste. Estos tapones están disponibles en los centros de Audiología Universitaria.

Además, para evitar algún tipo de infección, es aconsejable secar bien los oídos al salir del agua; evitar el uso de bastoncillos hasta el fondo y priorizar el agua salada al de la piscina en el caso que de propensión a sufrir otitis.

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