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“Los conductores no profesionales tienen más problemas de visión y molestias visuales al conducir que aquellos que son profesionales”: es una de las conclusiones que se extrae del estudio realizado por el grupo de Investigación en Visión de la Universidad Europea en colaboración con la asociación Visión y Vida.

Gracias a las revisiones visuales realizadas por Visión y Vida a conductores, los investigadores han llevado cabo el estudio Influence of Vision on Drivers: A Pilot Study, centrado en la visión en la conducción y en las diferencias existentes entre la salud visual de conductores profesionales y no profesionales.

Visión y Vida ha decidido prolongar hasta el 16 de septiembre su campaña de revisiones Yo no soy un lince

Con estos datos en mente, Visión y Vida ha decidido prolongar hasta el 16 de septiembre su campaña de revisiones Yo no soy un lince. Así, todos aquellos conductores interesados pueden acudir a revisar su visión en el marco de esta iniciativa que cuenta con el apoyo de la Dirección General de Tráfico (DGT), el Servei Català de Trànsit, la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco y Correos Express.

En este nuevo estudio científico se muestra una conclusión principal que reafirma todos los informes emitidos hasta la fecha por Visión y Vida: la visión parece jugar un papel fundamental a la hora de conducir. Destacan datos como que el 1,8% de los conductores participantes cree que no tiene una buena visión para conducir, todos ellos conductores no profesionales.

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Por otro lado, el 74,5% de los participantes utiliza lentes para conducir. Entre ellos, el 61,5% lleva lentes progresivas que le permiten ver los indicadores del vehículo. Sin embargo, el 39,4% (30,4% conductores no profesionales; 9,0% conductores profesionales) declara tener dificultades para verlos correctamente.

En cuanto a la agudeza visual, no se encontraron diferencias significativas entre conductores profesionales y los no profesionales. Pero sí se hallaron algunos datos alarmantes, como que el 1,1% de la muestra presentara una agudeza visual inferior a 0,5 o 20/63 Snellen, que es el límite más bajo para obtener el permiso de conducir; o que el 41,4% tuviese una agudeza inferior a 0,8 o 20/125 Snellen.

“Por todos estos datos, desde Visión y Vida nos sumamos a una de las principales conclusiones de esta investigación y recomendamos realizar revisiones visuales para detectar de manera precoz aquellos problemas visuales que puedan afectar a la seguridad vial. Recordamos a todos los conductores que la campaña ‘Yo no soy un lince’ continúa activa y pueden revisar su visión en alguna de las ópticas asociadas”, concluye Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida.

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