Los huevos de Colón y los listillos

Que nadie se altere. Este es un billete editorial, serio. (Bueno… dejémoslo en billete) Y por ello esto de “los huevos” nada tiene que ver con los testículos de Don Cristóbal.

Lo he escrito en plural, cuando la frase se exhibe siempre en singular. Pero mi plural obedece a que existen dos orígenes que explican la frase y su moraleja.

Una es atribuida a Filippo Brunelleschi (1377/1446) afamado arquitecto del Renacimiento, que, entre otras muchas maravillas, diseñó la cúpula de la catedral Santa Maria del Fiore de Florencia. Y la otra, por supuesto a Don Cristóbal, el que tropezó con América.

A ambos les espetaron sus congéneres que quien, donde, cuando, de qué forma, como había diseñado la cúpula uno y como había descubierto una isla que parecía que no estaba en el programa, al otro.

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En ambos casos los listillos de turno (incluso entonces ya existían tertulianos y periodistas juntaletras a sueldo de intereses espurios) le reclamaban a Filippo que les mostrase los diseños y bocetos, ya que consideraban que una cúpula tan grande y pesada les podía hundir la Catedral y así arruinar el negocio, a lo que Filippo se negó y les reto a que, quien fuera capaz de poner en pie un huevo sobre una mesa (por descontado que se refería a un huevo de gallina) fuese el que diseñara y construyera la cúpula. El muy pillín con ello pretendía descubrir si alguno de aquellos rufianes tenía talento e imaginación suficiente para hacerlo.

En el caso más cercano a nosotros, varios ilustres nobles restaban mérito a la aventura de Colón, echándole en cara que, si no hubiese sido él, otros muchos hidalgos españoles habrían tenido agallas y conocimientos cartográficos para conseguir sus mismos resultados o quizá mejores. A lo que Cristóbal, con un mosqueo monumental, reto a los presentes al mismo juego descrito anteriormente. Por supuesto que ninguno lo consiguió.

Con una sonrisa de oreja a oreja Cristóbal cogió un huevo (me refiero siempre al de gallina) y con un delicado golpe en uno de sus polos, es decir sobre la curvatura de la base y ¡Chan, chan! ¡¡¡el huevo se quedó en pie!!!

A lo que los florentinos y castellanos amiguetes (es un decir) de Filippo y Cristóbal cantaron a voces ¡¡¡Así cualquiera!!!

“En ambos casos se demostró que una vez suceden las cosas, se saben, son conocidas, los comentarios, los posicionamientos, de muchos enterados resultan como poco, bochornosos”

¿A qué viene lo de los huevos, el arquitecto de Florencia, al primero que se fue de vacaciones al Caribe, y a la famosa frase de “el huevo de Colón”? pues, ¿se han percatado en estas últimas semanas y ya casi meses, de lo que nos envuelve?

¿A la cantidad de sandeces, mentiras, conflictos inventados, ineptitudes, egoísmos, que dimanan de una triste y muy peligrosa situación?

Me consta que un CEO de una importante empresa del sector, lee estos billetes (creo que es solo uno) y me comentaba hace días, lo difícil, complicado, incluso triste, que es tomar decisiones importantes en entornos complejos y por supuesto antes de… después de… todo resulta más fácil.

El espectáculo que ofrecen algunos, criticando lo hecho por otros en situaciones nunca antes vividas, es grotesco, inhumano, ruin y ventajista.

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