El techo de cristal en la óptica española

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La óptica optometrista, la profesional femenina, tiene junto a sus compañeros varones mucho que decir y hacer institucionalmente en el presente y sobre todo en el futuro del sector. Es una asignatura pendiente que necesita ser reivindicada.

Los datos

La carrera de Óptica y Optometría ha tenido históricamente una mayor presencia de estudiantes de género femenino sobre los masculinos. En este momento, en el conjunto de las diversas facultades, las mujeres rondan el 78%. Podemos pues pensar que es una profesión atractiva a priori para las mujeres. Porcentajes parecidos por sexos se han dado desde que existe la carrera.

Miremos ahora cómo se comportan porcentualmente por géneros cuando los estudiantes una vez licenciados se integran en el mercado laboral. Según datos del CGCOO*, en estos momentos y salvando las posibles variaciones de cualquier régimen vivo, ejercen la profesión en España 10.762 mujeres (67%) y 5.269 hombres (33%).

Parece lógico pensar que en los puestos ejecutivos y representativos de las instituciones del sector deberían existir unas proporciones sino similares, al menos sí parecidas. Sin embargo no es en absoluto así. En las facultades de Óptica y Optometría, las decanas y los decanos se sitúan al 50% (6 mujeres y 6 hombres). Cuando miramos los cargos de alta representación en los Colegios profesionales, miembros de ejecutivas, etc. la mujer pierde porcentaje a favor del sexo contrario, solo un 23% es mujer, habiéndose pues invertido el porcentaje por género sobre el total de ejercientes profesionales. Sorprende que en un Colegio de los más numerosos en miembros, no figure ninguna mujer dentro de su ejecutiva.

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Creo que merece la pena preguntarse por qué ocurre este hecho. Es evidente que no existe ninguna legislación o estatutos que impida o ponga trabas a que la mujer tenga acceso para estar mejor representada en las instituciones sectoriales. Hay pues que buscar razones en otras causas y que más tarde trataré de analizar.

Antes de entrar en ello, no está de más observar también qué pasa con la proporción por sexos en los puestos directivos en las empresas del sector de la fabricación y distribución en España. Aquí, triste es decirlo, solo el 11% de las direcciones generales están ocupadas por mujeres (7 entre 65 según datos de FEDAO**).

Debe indicarse que no es problema exclusivo de nuestro sector, según un estudio de Manpower Group solo el 24% de las mujeres ocupa puestos directivos en nuestro país.

presencia femenina sector
Porcentaje presencia femenina en el sector óptico – optometrista

Techo de cristal

En los estudios de género se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos que impongan una limitación explícita en sus carreras laborales o profesionales.

La indeseada realidad parece decirnos que, en nuestra profesión, una parte importante de las ópticas optometristas, se ven abocadas a limitarse a su trabajo diario sea donde sea que lo realice. La respuesta parece estar más en el entorno social que en el profesional.

La pregunta que nos atañe es: ¿existe un techo de cristal para la mujer en nuestro sector? Los datos expuestos dicen que sí. Es evidente pensar que los logros históricos que en general ha ganado la mujer no se lo ha regalado nadie. Ha tenido que luchar para lograrlo. Tanto los hombres como las mujeres deberemos seguir luchando para avanzar en la paridad.

El techo de cristal que comentamos referido a la óptica optometrista, según mi criterio, no está producido como hemos mencionado por la legislación sino por el hecho de que disponga o no del mismo nivel de oportunidades que el sexo contrario. En la edad habitual de la maternidad (25-40 años), y si elige serlo, se ve abocada a arrastrar dificultades importantes para compaginar ambas vocaciones, ser madre y/o su labor profesional. Insisto, no es lo que debería ser, pero todo indica que sí lo es. Desde luego los horarios laborales en los establecimientos de óptica no ayudan en absoluto.

La asunción de la desigual doble carga actual de madre y profesional parece llevar casi inevitablemente a una vida laboral más limitada y discontinua

Debemos ir entre todos hacia una sociedad donde el entorno ampare a ambos sexos a que se pueda progresar en las dos tareas. Cuando hablo de realizar la labor profesional, no me refiero a solo ejercer su carrera sino a no tener que hacer dejación de metas más ambiciosa como abrir nuevas ópticas, asistir a cursos de actualización, congresos, ejercer labores institucionales, etc. En pocas palabras: no verse “obligada” a ser conformista profesionalmente para que la familia no se resienta. Por supuesto esto ya lo sabe la óptica optometrista, pero debemos trabajar y cooperar todos para que se convierta en una realidad habitual y cotidiana.

El techo de cristal está construido sobre la base de rasgos que son difíciles de detectar y que no son visibles. Esta barrera aparece, sobre todo, cuando las mujeres se acercan a la parte superior de la jerarquía corporativa y se les bloquea la posibilidad de avanzar en su carrera profesional hacia cargos ejecutivos o si es autónoma le dificulta tomar riesgos ambiciosos. En muchas situaciones la sutil barrera que frena el acceso de las mujeres a niveles superiores o le impide dedicar más tiempo y empeño en las instituciones sectoriales, se explica por su doble papel de profesional y madre. Un estudio comparativo, multidisciplinar, realizado entre profesionales con la misma trayectoria y distinto género muestra como la maternidad, sin estar prohibida ni desaconsejada oficialmente por ningún estamento termina siendo una barrera.

La crianza y el hogar son una responsabilidad compartida entre el hombre y la mujer al 50%. Sin embargo, y hasta el momento, son las madres las que en buena parte soportan mayor número de horas dedicadas a la crianza y aun cuando afortunadamente las labores comunes de la pareja se reparten cada vez más equitativamente, supone un evidente e injusto freno natural a su promoción. Varones con igual recorrido, formación y aptitudes, al no dedicar las mismas horas, dedicación y responsabilidad a la tarea de la crianza y el hogar, terminan pudiendo dedicarle más tiempo y esfuerzos a la empresa o las instituciones.

La crianza y el hogar es una labor similar entre los miembros familiares. Las obligaciones y deberes son los mismos entre hombre y mujer.

Hasta que consigamos la paridad social y laboral de género, ocurre lo que no debería ocurrir: las ópticas optometristas en muchos casos se ven obligadas a tener que tomar la decisión entre promoción laboral y/o maternidad. Lo cual termina por ser un dramático dilema.

La indeseada consecuencia final parece mostrar que una parte significativa de las profesionales se autoimpone una limitación por promocionar al no compensarle los sacrificios familiares implícitos al propio ascenso. Es perentorio que esta situación cambie. La falta de reparto equitativo de las tareas familiares entre sus miembros y la carencia de ayudas sociales adecuadas y organizacionales dificultan el ejercicio profesional, lo que se traduce en menores posibilidades de dedicación y ascenso para quien se ocupa de dichas tareas.

La compatibilización del espacio doméstico y el laboral está contrapuesta a las exigencias que el perfil directivo imperante, de largas horas de dedicación y movilidad geográfica, exige. Es inadmisible que los hombres fomentemos o como mínimo toleremos este hecho que perjudica a la mujer y su labor en el trabajo.

La asunción de la desigual doble carga actual de madre y profesional parece llevar casi inevitablemente a una vida laboral más limitada y discontinua.

Lo dicho anteriormente es comúnmente aceptado. Sin embargo lo importante no es aceptarlo sino ponerle remedio en lo posible. Creo que la ley debe dar un paso más e imponer como primer escalón la discriminación positiva en consejos de dirección, comités ejecutivos de las instituciones, etc. Entiendo que los diversos Colegios de Óptica y Optometría debian autoimponerse por estatutos el mismo número de hombres que de mujeres en sus ejecutivas. Soy de los que creen que el sector saldría ganando.

Posing optometrist woman in eyeglasses store smiling looking at camera

Existe un principio que dice que si se siguen haciendo las cosas de igual manera, los resultados serán los mismos. En definitiva, es obvio que la lucha por la igualdad entre los sexos es aun una tarea pendiente y que se requieren nuevas estrategias, métodos y propuestas que, a medio y largo plazo trasformen las relaciones sociales y la cooperación entre sexos dentro de nuestro sector.

Realmente estamos ante un cambio social profundo ligado a la trasformación de modelos familiares, roles de género y formas de entender la calidad de vida. Ya no hay un solo tipo de familia ni de parejas; hoy afortunadamente son variadas y diversas. Se ha comprobado en las últimas décadas que el cambio de concepto familia y de los roles asignados, está influyendo positivamente en permitir a los miembros de la familia elegir libremente el reparto de las cargas del hogar.

En este sentido el reto más grande al que tiene que enfrentarse la mujer profesional es la verdadera y plena concienciación de las personas del entorno que favorezca el que tanto mujeres como hombres comprendan y defiendan que la sociedad será más justa e infinitamente mejor si todas y cada una de las personas pueden gozar de la misma autonomía y libertad, no solo nominal, para realizar sus planes profesionales y de vida.

Entre las ópticas optometristas y los ópticos optometristas españoles debemos ser capaces de crear las condiciones laborales y ambientales adecuadas para que las profesionales se involucren más en las instituciones del sector como dicta la lógica. Intentemos así que se rompa el techo de cristal, que ellas no han buscado pero que todo indica que les toca padecer.

Es labor de todos. De las mujeres por supuesto, pero de los hombres en igual medida.

* Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas
** Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico

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