Publicidad

Empezamos a desarrollar el lenguaje desde el mismo momento en que nacemos. Por eso, es clave detectar y tratar cuanto antes la pérdida auditiva en niños y garantizar, así, un correcto desarrollo social, emocional y cognitivo. En este sentido, expertos de Oticon explican las claves que existen entre el habla y la salud auditiva en los niños, así como la posición que ocupa el cerebro en esta relación.

La importancia de que el niño oiga

El lenguaje se adquiere mediante la exposición a sonidos; por eso, cuando los niños sufren una pérdida auditiva, dejan de aprender palabras que oyen en su entorno y el desarrollo básico del lenguaje se retrasa. Además, estas habilidades de escucha pueden influir también en otras capacidades, como leer y escribir, y en sus habilidades sociales. Gracias a la tecnología actual, los bebés pueden llevar audífonos a las pocas semanas o meses de nacer, por lo que es importante combinar la ayuda de audífonos, herramientas y tácticas para aprovechar al máximo su entorno para el desarrollo del lenguaje.

Proceso de “audición-fonación”

Los niños aprenden a expresarse a través de lo que oyen, es lo que conocemos como “audición-fonación”. Tal y como apuntan los expertos, oímos con el cerebro, no con los oídos, es decir, es el oído el que captura los sonidos, pero es el cerebro el que los procesa y los interpreta.

Y es que es durante los primeros 5 meses cuando los bebés aprenden a distinguir los diferentes sonidos del flujo de habla en unidades independientes (discriminación fonética) y empiezan a balbucear. Al final de la fase de balbuceo, el niño comenzará a experimentar más con el uso de diferentes palabras. Empezará usando palabras independientes, seguidas por combinaciones de dos palabras y, más tarde, por frases, antes de conocer más de mil palabras a los 3 años. Si un niño tiene pérdida auditiva, existe el riesgo de que se quede atrás en cuanto al desarrollo del habla. Por eso es tan importante una exposición adecuada al sonido.

El papel del cerebro como intérprete de los sonidos

Publicidad

Aunque la pérdida auditiva tiene lugar en el oído, el verdadero efecto se produce en el cerebro, ya que los centros auditivos del cerebro son los que interpretan el sonido y le dan significado. Por esa razón, el niño necesita estimulación sonora desde el primer día para desarrollar las estructuras cerebrales, permitir la maduración del sistema auditivo y poder diferenciar los sonidos y reconocer el habla. En el caso de una pérdida auditiva, el uso de audífonos como los de Oticon con tecnología BrainHearing ayudan a que el cerebro de los niños reciba una amplificación más clara y constante, para obtener más detalles del habla, y sacar, así, el máximo partido a su audición y conseguir un mejor desarrollo del lenguaje. Además, estos audífonos pediátricos de Oticon disponen de luces de LED que indican que están funcionando correctamente para una mayor tranquilidad de los padres.

Una comunicación clara

Un niño con pérdida auditiva tendrá que esforzarse mucho más para seguir el ritmo de personas con audición normal, por lo que debemos ser muy claros cuando nos comuniquemos con ellos. Deben estar cerca del interlocutor para detectar y oír con comodidad y así ayudarle a desarrollar mejor su habla. También es importante procurar que pueda ver nuestro rostro y expresiones, que hablemos con claridad y a un ritmo normal expresando frases e informando del tema de conversación si tiene dificultades para entendernos, y evitando que haya ruido de fondo cuando conversemos con ellos.

Implicación de la familia

Cuando un niño tiene pérdida auditiva, tanto el niño como sus padres reciben mucha atención, pero es clave implicar también al resto de la familia (hermanos, abuelos, tíos…), para aprender a comunicarse y adaptarse juntos a esta situación. Es importante ser optimistas y abiertos e informar a la familia sobre la pérdida auditiva y los audífonos.

“Los cimientos del habla se establecen en una fase muy temprana de la vida, los niños escuchan constantemente, incluso antes de aprender a hablar”, señala José Luis Blanco, Jefe de Audiología de Oticon. “Por eso, es clave para su desarrollo detectar cualquier daño en el sistema auditivo cuanto antes y combinar la ayuda de audífonos, herramientas y tácticas para aprovechar al máximo su entorno para el desarrollo del lenguaje”

Por lo tanto, una buena salud auditiva, y una detección precoz es lo que permitirá que todos los sonidos, tanto de ambiente como de habla, lleguen al cerebro con una amplificación más clara y constante y que, en consecuencia, este pueda procesarlos e interpretarlos para que el niño empiece no solo a desarrollar un lenguaje verbal rico y pleno, sino que  pueda desenvolverse en ámbitos tan importantes como la relación e interacción con otras personas.

Publicidad