Ménage à trois

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¡Vayan ustedes a saber quién fue el inventor de semejante iniciativa!

Los muy estudiosos lo relacionan con las “bacantes” las misteriosas bailarinas que con sus danzas nocturnas (bacanales) hacían las delicias de los libidinosos griegos. Así que ni Juno ni Artemisa.

Un poco más tarde los señores Calígula y Nerón hicieron de las suyas, tanto, que ni el más atrevido Pier Paolo Pasolini hubiera osado a rodar escenas tan… particulares.

Hay que recordar que este doble pivote italiano se inventó el ménage con participantes de un solo género. Nadie discute desde entonces la creatividad y el ingenio italiano.

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Y ahora ha tocado en nuestro sector, ¡el nuestro! el ménage más curioso, delirante y explosivo de todos ellos.

Lo forman, Fedao, los ópticos y Hacienda. Y lo salpimientan algunos “enterados” en forma de asesores. Y no manejan ni muñecas de plástico, ni consoladores de boj, ni profilácticos con gusto a fresa.

Es el IVA. Es la peste. Lo prohibido. Lo innombrable. El diluvio. Pereceremos como Sodoma y Gomorra. Pero como cantaba Ovidi Montllor “el mundo no avanza, gira. Casi todo vuelve”.

¿Recuerdan el lío que se montó con la cirugía refractiva? Cuando en 1985 Stephen Trokel efectuó la primera intervención, parecía que se acababa el mundo. ¡¡¡El sector está muerto!!! dijeron muchos.

Cuando en 1997 la industria española de fabricación de gafas apuntaba su muerte por eutanasia china, diversos fabricantes españoles nos decían…¡¡¡ esto es el fin!!! (Enrique Velada, Alberto Carrasco, Manuel Jimenez Blázquez, Laura Iglesias, Juan Marti, Joaquim Gomicia, Antonio Olivella, Luis Josa, Miguel Florido, etc., dixit. Optimoda. Edición Enero 1997)

No amigos (disculpen la familiaridad), el sector superará el ménage, el IVA al 21% sobre las monturas y lo que haga falta. Ha superado, con nota, situaciones mucho más difíciles.

Cierto que nuestro Montoro Team ha olido sangre y con el “parné” que necesita, pues se ha lanzado a fondo.

Nada de eliminar gastos superfluos. Arriba el Senado y los miles de funcionarios duplicados. ¡Esto no se toca!

¿Que necesitamos dinero? pues a por ellos. ¿Qué hay que hacerlo de forma retroactiva, aunque sea un escándalo? ¡Qué más da! Menos mal que no han retrocedido hasta que Rodrigo de Triana, a bordo de La Pinta, gritó aquello de ¡algo a la vista! creyendo intuir desde lo más alto del palo mayor el culo de una cubana.

Escampará. Habrá acuerdos entre proveedores y ópticos. Son gente honorable las dos partes. Lo entenderán.

Pactarán. Pero….¿y el tercero del trois? Es la pregunta del millón. Y no tengo respuesta. Y si la tengo, no me gusta.

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