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La adecuada percepción del entorno es indispensable para el desarrollo cognitivo de los niños y niñas, una etapa en la que influyen capacidades como la visión, el lenguaje o la audición. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el próximo 3 de marzo conmemora el Día Mundial de la Audición, unos 32 millones de niños de todo el mundo sufren algún tipo de pérdida auditiva discapacitante.

Reflejada en España, esta cifra se traduce en el nacimiento, de media, de 1.890 niños con afecciones auditivas al año, según estimaciones de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS).

La investigación reciente sobre el tratamiento de la pérdida auditiva concluye que el cerebro desempeña el papel más importante dentro del proceso auditivo

La audición juega un papel fundamental desde etapas muy iniciales de la vida, y hacer frente a problemas relacionados con la pérdida auditiva en edades tempranas previene posibles problemas de desarrollo cognitivo que pueden tener importantes consecuencias a lo largo de toda su vida. Oticon, especialista tecnológico en desarrollo de audífonos, recuerda que la pérdida auditiva en niños puede impactar en el desarrollo del habla y el lenguaje, de la percepción de las emociones y de las habilidades sociales, todos ellos aspectos fundamentales en el desarrollo del cerebro.

A juicio de José Luis Blanco, jefe de Audiología de Oticon, “un cerebro en desarrollo requiere información auditiva del entorno, no solo para el aprendizaje intencional, sino también para los procesos de aprendizaje incidental”. “Si un niño puede oír bien, tendrá más oportunidades de aprender de lo que sucede a su alrededor a través de la escucha no intencionada. Con una pérdida auditiva no tratada, este proceso tan importante se vuelve más difícil”, explica.

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El entorno sonoro completo, clave en la etapa del aprendizaje

El entorno que rodea a una persona tiende a ser desordenado durante su infancia: los niños pasan el 80% del total de su tiempo en entornos sonoros que son una mezcla de habla y ruido, como el día a día de los colegios. Esto exige que el cerebro reciba de forma adecuada la información completa de todos los sonidos del entorno del niño para poder identificar los que son relevantes para él a la hora de aprender y comunicarse.

Blanco recuerda que “existe una fuerte relación entre el desarrollo psicosocial y el rendimiento académico, ya que la construcción de relaciones sólidas en el aula con los otros alumnos y con los profesores sientan la base de un aprendizaje completo”. Por el contrario, los niños con pérdida auditiva no tratada tardan más en adquirir habilidades sociales, lo que a largo plazo tiene su impacto en las condiciones de su aprendizaje y en la manera en la que consolidan su percepción del mundo.

BrainHearing, escuchar empieza por el cerebro

La investigación reciente sobre el tratamiento de la pérdida auditiva concluye que el cerebro desempeña el papel más importante dentro del proceso auditivo, por lo que la pérdida auditiva debe ser afrontada dando protagonismo al cerebro y teniendo en cuenta toda la escena sonora, algo que en el caso de los más pequeños da pie a un aprendizaje óptimo.

Partiendo de estas conclusiones Oticon desarrolló la tecnología BrainHearing, o “escucha con el cerebro”. Esta tecnología BrainHearing ayuda al cerebro a orientarse mejor en una escena sonora completa y a centrarse más en profundidad en lo que le interesa, además de mejorar la comprensión del habla y reducir el esfuerzo que la persona con pérdida auditiva necesita hacer para poder escuchar, mejorando también su capacidad para recordar.

Este abordaje representa una evolución frente a tratamientos más tradicionales de omnidireccionalidad para niños pequeños (que tienen como gran carencia la dificultad para separar el habla del ruido) y de direccionalidad con niños de mayor edad (cuyo principal defecto es que se focalizan solo en el habla y suprimen el resto de la escena sonora).

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