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La asociación de utilidad pública Visión y Vida quiere recordar en este mes de septiembre tan incierto que es imprescindible cuidar y proteger la salud visual de niños y adultos para enfrentarse con seguridad a esta etapa de “nueva normalidad”.

“Dado que aún no está claro hasta qué punto podrán volver los niños a las aulas o los adultos a sus puestos de trabajo, es necesario que sepamos cómo cuidar la visión en cada una de las circunstancias, ya que, tras el confinamiento, por ejemplo, al 57% de la ciudadanía le ha empeorado la visión y, en concreto, el 77,4% de los adolescentes empeoraron su visión según se detectó en más de 1.000 revisiones realizadas tras el confinamiento”, explica Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida.

los profesionales ópticos-optometristas recuerdan que es imprescindible realizar una revisión visual antes de la vuelta al trabajo o el estudio

Para evitar que la visión sea la gran perjudicada de esta crisis, los profesionales ópticos-optometristas recuerdan que es imprescindible realizar una revisión visual antes de la vuelta al trabajo o el estudio para asegurarse que el sistema funciona correctamente y, tras eso, adaptar los espacios a los requerimientos que se necesiten/tengan.

Ya sea en la escuela, en casa o en el lugar de trabajo, existen ciertos principios básicos que deben respetarse para evitar problemas visuales, como son:

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Realizar una revisión visual completa antes de la vuelta al trabajo o escuela para detectar alteraciones visuales que puedan influir en el desarrollo educativo o en el rendimiento en el trabajo. En el caso de los menores hay que tener en cuenta que uno de cada tres casos de fracaso escolar se relaciona con un problema de visión no resuelto.

Mantener una postura correcta en la mesa: espalda recta, pies apoyados en el suelo y ojos a una distancia prudencial del papel. La mesa debe de estar inclinada de 20 a 30 grados y el papel a unos 35 o 40 centímetros de distancia de los ojos.

Realizar actividad física diariamente: en el caso de los menores, se aconseja la realización de deporte en espacios exteriores para ejercitar el ojo en distancias lejanas y permitir su desarrollo por la recepción de luz.

Ventilación y luminosidad de las aulas, habitaciones y oficinas: es imprescindible mantener un espacio bien iluminado, combinando luz natural y artificial, así como una ventilación que mantenga una temperatura agradable. Los reflejos, así como la falta de iluminación pueden obligar al ojo a realizar un esfuerzo mayor en sus labores del día a día, generando cansancio y estrés visual que generan los tan conocidos dolores de cabeza.

Uso correcto de dispositivos digitales, vigilando la distancia a la que se sitúan (80-60cm mínimo) y realizando frecuentes descansos según la regla del 20-20-20 (cada 20 minutos, descanso de 20 segundos mirando a 20 pies -5 o 6 metros- de distancia).

Además, el color y la luz emitida por la pantalla debe regularse, fomentando colores mates y evitando los destellos. Un mal uso o exceso de uso de pantallas pueden derivar en Síndrome Visual Informático, que provoca lagrimeo, dolor de ojos, escozor, fatiga visual o visión doble.

Así, “a pesar de que la vista es el sentido que más teme perder el 95% de la ciudadanía, el 59,4% de las personas no se han revisado la visión en el último año y tres de cada diez (28,5%) no lo ha hecho en los últimos dos años”, recuerda Alsina. “Por eso es imprescindible que antes de esta nueva etapa se realicen revisiones preventivas que nos aseguren que el sistema visual, que ha sufrido varios meses de mucho estrés durante el confinamiento, está perfectamente preparado para aguantar otro periodo de mucho trabajo a distancias cortas y el sobreuso de pantallas”, concluye.

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