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Halloween ha sido una de las tradiciones que hemos heredado de otros países. Es la ocasión perfecta para disfrazarse y, sobre todo, para dar miedo. Con el objetivo de conseguir el personaje más terrorífico y original, cada vez es más frecuente la venta y el uso de lentes de contacto de fantasía o cosméticas, que son aquellas que cambian la apariencia de los ojos, ya sea en la forma y/o color.

Estas lentes cosméticas, a pesar de no ser un producto sanitario, se controlan por la misma normativa que las lentes de contacto correctivas y, por tanto, solo deben adquirirse en establecimientos sanitarios de óptica bajo la supervisión de un óptico optometrista, aún sin necesitar graduación. El óptico optometrista es el profesional sanitario cualificado para determinar si una persona es apta para utilizarlas y hacer la adaptación correspondiente. Además, es el encargado de informar sobre las pautas de uso, mantenimiento e higiene de las lentes de contacto.

El óptico optometrista es el profesional sanitario cualificado para determinar si una persona es apta para utilizarlas y hacer la adaptación correspondiente

El ojo de cada persona es único y diferente y, por tanto, no existe una lente estándar que se ajuste a todos los ojos. Por ello, cada lente de contacto se personaliza para cada usuario o usuaria, teniendo en cuenta el tamaño de su córnea y el estado de su salud visual. “Solo bajo la supervisión de un profesional de la visión se obtendrá una lente de contacto que encaje con nuestro ojo”, defiende el presidente del Col·legi Oficial d’Òptics Optometristes de Catalunya, Alfons Bielsa.

Gran parte de los usuarios de lentes de contacto cosméticas considera que, al llevarlas solo unas pocas horas, su salud ocular no está en peligro. “Un uso inadecuado, aunque sea por un periodo corto de tiempo, puede provocar que una persona desarrolle una úlcera corneal”, enfatiza Bielsa.

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Otros síntomas que pueden presentarse son la sequedad ocular, picor, escozor, irritación e, incluso, pueden provocar problemas más graves, como la conjuntivitis, la inflamación de la córnea o la pérdida de visión.

Por todo ello, la adquisición de este tipo de lentes fuera de las ópticas puede convertirse en una práctica de riesgo y que puede poner en peligro nuestra salud ocular. «Desde el Col·legi Oficial d’Òptics Optometristes de Catalunya, recomendamos adquirir las lentes en centros de óptica, que son los únicos establecimientos que garantizan su calidad y utilización«, concluyen.

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