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Las dificultades económicas pueden impedir que las personas mayores accedan a ayudas ópticas capaces de mejorar su visión. Según un avance del estudio que Visión y Vida presentará el 7 de octubre en Madrid, uno de cada cinco participantes afirma que no podría afrontar su coste. Entre las personas de 90 años o más, el 48,6% podría mejorar su visión mediante equipamientos para baja visión.

La asociación de utilidad pública Visión y Vida presentará el próximo 7 de octubre, a las 11.00 horas, en la sede del INGESA, en la calle Alcalá, 56, de Madrid, el informe Radiografía de la salud visual en España. La iniciativa cuenta con el apoyo de Correos Express, filial de paquetería urgente del Grupo Correos, y con la participación de Visión España.

El estudio profundiza en el estado de la visión de las personas mayores de 75 años y en cómo su situación económica puede limitar el acceso a soluciones que contribuyan a mejorar su calidad visual y su autonomía.

El estudio analiza la visión de los mayores de 75 años y las barreras económicas para acceder a ayudas ópticas

Ayudas disponibles, pero fuera del alcance de algunos mayores

Entre los resultados adelantados en la convocatoria destaca que el 48,6% de las personas de 90 años o más podría mejorar su visión mediante equipamientos ópticos para baja visión, como lupas o telescopios. Sin embargo, uno de cada cinco participantes en el conjunto del estudio afirma que no podría afrontar el coste de estas ayudas.

Los datos sitúan las barreras económicas entre las cuestiones centrales del informe: identificar una posibilidad de mejora visual no garantiza que la persona pueda acceder a ella.

La investigación da continuidad a un trabajo previo que apuntaba que más de dos millones de personas mayores de 65 años podrían padecer pobreza visual en España. En esta nueva fase, el análisis se centra en los mayores de 75 años y se apoya en pruebas realizadas en gabinetes ópticos para conocer cómo ven, qué dificultades encuentran en sus actividades cotidianas y qué posibilidades existen para ayudarles a conservar su calidad de vida.

Envejecer no debería implicar resignarse a ver mal

La presentación incluirá una mesa redonda con expertos que abordarán por qué cumplir años no debería significar aceptar una visión deficiente como una consecuencia inevitable del envejecimiento.

También se analizarán las dificultades visuales detectadas en las revisiones de los mayores de 75 años, las ayudas que podrían mejorar su día a día y las barreras que dificultan el acceso a ellas. El encuentro pondrá así el foco tanto en las necesidades visuales como en las posibilidades reales de atenderlas.

Todos los asistentes recibirán un ejemplar impreso del estudio. La confirmación de asistencia y la solicitud de entrevistas pueden tramitarse a través del formulario de registro habilitado por la organización.

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