El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas recomienda realizar revisiones visuales periódicas durante la infancia. Acercarse demasiado a los textos, entornar los ojos o perder el punto de lectura pueden advertir de una dificultad visual que esté interfiriendo en las tareas escolares.
La vuelta al colegio suele venir acompañada de libros, cuadernos, uniformes y mochilas nuevas. Sin embargo, hay otro elemento menos visible que puede condicionar el día a día en el aula: comprobar que el niño ve correctamente.
El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) recomienda aprovechar el comienzo del curso para revisar la visión de los escolares. Leer, escribir, utilizar dispositivos digitales o seguir las explicaciones de la pizarra requieren una visión funcional y cómoda. Cuando existe una alteración no detectada, estas actividades pueden exigir un esfuerzo adicional.
Una dificultad visual no siempre resulta evidente
Problemas como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el estrabismo o la ambliopía pueden afectar a la calidad visual durante la infancia. La dificultad es que los propios menores no siempre saben explicar lo que les ocurre, especialmente cuando nunca han experimentado otra forma de ver.
“Los escolares no siempre son capaces de identificar que no ven bien porque, en muchos casos, no conocen otra forma de ver”, señala Andrés Gené Sampedro, presidente del CGCOO.
La organización introduce, no obstante, un matiz importante: la visión es una de las capacidades que participan en el aprendizaje, pero una alteración visual no explica por sí sola las dificultades académicas. Debe entenderse como una posible barrera que conviene identificar y tratar.
Las señales que deben observar familias y profesores
Algunos comportamientos pueden indicar que existe un problema visual:
- Acercarse demasiado a libros, cuadernos o pantallas.
- Entornar los ojos para mirar de lejos.
- Cerrar o tapar un ojo, ladear la cabeza o adoptar posturas inusuales.
- Tener dificultades para ver la pizarra o referir visión borrosa o doble.
- Frotarse los ojos o sufrir cansancio ocular y dolor de cabeza.
- Perder repetidamente el punto de lectura o evitar determinadas tareas visuales.
Estas señales no permiten realizar un diagnóstico, pero su repetición o persistencia aconseja consultar con un óptico-optometrista.
Más tiempo al aire libre durante el curso
La prevención también pasa por los hábitos cotidianos. El CGCOO aconseja realizar pausas durante las tareas prolongadas de cerca, alternar la mirada entre distancias, trabajar con una iluminación adecuada y mantener una separación cómoda respecto a libros y pantallas.
La evidencia disponible encuentra una asociación entre una mayor exposición a pantallas y una probabilidad más elevada de desarrollar miopía, aunque no demuestra que exista una relación causal directa. Por el contrario, los estudios ofrecen resultados más consistentes sobre el efecto protector del tiempo al aire libre frente a la aparición de la miopía.
El Plan VEO continúa disponible en 2026
Las familias que necesiten adquirir una corrección visual pueden acogerse al Plan VEO del Ministerio de Sanidad. El programa ofrece hasta 100 euros por persona y año para gafas o lentes de contacto a menores de hasta 16 años inclusive con un problema refractivo diagnosticado.
La ayuda se tramita presencialmente en las ópticas participantes y estará disponible hasta el 31 de diciembre de 2026. Si el producto cuesta más de 100 euros, la familia únicamente debe abonar la diferencia. Sus condiciones están reguladas por el Real Decreto 902/2025.
Como resume Gené, junto con la mochila, los libros y el resto del material escolar, la vuelta al colegio debería incluir una pregunta esencial: ¿ve bien el niño?





















