Con la llegada del verano, el aumento de las horas al aire libre y el reflejo del sol sobre superficies como el agua, la arena o el asfalto hacen imprescindible reforzar la protección ocular frente a la radiación ultravioleta.
Los oftalmólogos recuerdan que la exposición solar no solo afecta a la piel, sino también a estructuras sensibles del ojo, especialmente la retina. La Dra. Lucía Galletero, especialista de Miranza, advierte de que la radiación ultravioleta puede alterar el microambiente retiniano y actuar como factor de riesgo en enfermedades como la degeneración macular.
Cataratas, fotoqueratitis y “ojo del surfista”
La exposición prolongada al sol también se asocia a síntomas como sequedad, irritación y molestias oculares, así como a patologías como cataratas, fotoqueratitis o pterigion, conocido popularmente como “ojo del surfista”. Esta última alteración se relaciona con la sobreexposición solar, el viento y otros factores ambientales.
Uno de los riesgos más graves es la retinopatía solar, una lesión que puede aparecer tras mirar directamente al sol, incluso durante pocos segundos. Este daño puede afectar a células sensibles a la luz y provocar problemas de visión o pequeñas zonas ciegas, conocidas como escotomas. En algunos casos, sus consecuencias pueden ser irreversibles.
Mirar directamente al sol, incluso durante unos segundos, puede provocar lesiones irreversibles en la retina
Más riesgos en verano
El calor, el viento, el aire acondicionado y la evaporación favorecen la sequedad ocular. A ello se suma el contacto con el agua del mar o de las piscinas, que puede irritar la superficie ocular y alterar la película lagrimal.
Los especialistas recuerdan, además, que la zona periocular es especialmente vulnerable a la radiación solar. La piel del contorno de los ojos es más fina y cuenta con menor presencia de colágeno, elastina y tejido graso, por lo que la exposición acumulada puede acelerar el fotoenvejecimiento, favorecer manchas, arrugas prematuras y pérdida de firmeza en párpados y zona periocular.
Gafas homologadas y protección completa
La protección ocular no debe limitarse a elegir lentes oscuras. Los expertos recomiendan utilizar gafas de sol homologadas, con filtro UV certificado y adquiridas en establecimientos especializados. Las lentes oscuras sin protección ultravioleta pueden generar una falsa sensación de seguridad, ya que favorecen la dilatación de la pupila y permiten una mayor entrada de radiación nociva.
También se aconseja aplicar protector solar en la piel que rodea los ojos, con productos adecuados para zonas sensibles, y renovar su aplicación cuando la exposición sea prolongada.
Los niños, los deportistas al aire libre, las personas con ojos claros y quienes presentan patologías oculares previas requieren una atención especial, ya que son grupos más vulnerables a los efectos acumulativos de la radiación solar.
Precaución ante el eclipse de agosto
El eclipse total de sol previsto para el 12 de agosto de 2026 exigirá medidas extraordinarias de protección. La observación directa del fenómeno sin gafas homologadas puede causar lesiones retinianas severas y permanentes.
La franja de totalidad atravesará España de oeste a este y será visible en numerosas ciudades del norte peninsular, entre ellas A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia o Palma. En el resto del territorio podrá observarse de forma parcial.

















