La mejora de la esperanza de vida está situando la salud ocular entre los grandes retos asociados al envejecimiento. Los especialistas recuerdan que la pérdida de visión no debe asumirse como una consecuencia inevitable de la edad y destacan la importancia de las revisiones periódicas, el diagnóstico precoz y los nuevos tratamientos para preservar la autonomía durante más años.
La esperanza de vida en España supera los 84 años de media. Este avance plantea el desafío de llegar a edades más avanzadas manteniendo la capacidad de leer, conducir, desplazarse con seguridad y conservar una vida social activa.
Con motivo del Día de los Abuelos, que se celebra el 26 de julio, Miranza ha puesto el foco en el concepto de «longevidad visual», entendido como la posibilidad de preservar una visión funcional y de calidad durante el mayor tiempo posible.
Según los datos difundidos, ocho de cada diez personas mayores de 60 años presentan algún problema visual u ocular. Sin embargo, parte de estas alteraciones puede prevenirse, detectarse precozmente o tratarse antes de que provoque daños irreversibles.
El envejecimiento también afecta al sistema ocular
Los primeros cambios fisiológicos suelen aparecer a partir de los 40 años. La pérdida de elasticidad del cristalino provoca presbicia o vista cansada, una alteración que termina afectando prácticamente a toda la población a partir de los 45 años.
Con el paso del tiempo aumenta también el riesgo de desarrollar cataratas, glaucoma o degeneración macular asociada a la edad, enfermedades que se encuentran entre las principales causas de discapacidad visual en la población adulta.
Perder visión no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento
Los avances diagnósticos y terapéuticos han mejorado el pronóstico de estas patologías. En la presbicia, además de las soluciones ópticas convencionales, existen procedimientos quirúrgicos basados en lentes intraoculares que permiten recuperar capacidad de enfoque y corregir simultáneamente defectos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.
La cirugía de cataratas también ha evolucionado hacia procedimientos más precisos y mínimamente invasivos. La intervención permite sustituir el cristalino que ha perdido transparencia e incorporar lentes intraoculares adaptadas a las necesidades visuales del paciente.
El glaucoma puede avanzar sin síntomas
El glaucoma afecta aproximadamente al 5% de las personas mayores de 65 años y al 10% de quienes superan los 80. Su principal dificultad es que puede evolucionar durante años sin causar síntomas perceptibles hasta provocar daños irreversibles en el nervio óptico.
Por este motivo, los profesionales recomiendan realizar controles periódicos a partir de los 40 o 50 años, especialmente cuando existen antecedentes familiares.
Junto con los tratamientos farmacológicos, la trabeculoplastia láser selectiva se ha consolidado como una alternativa para reducir la presión intraocular mediante un procedimiento menos invasivo.
Más de 700.000 afectados por DMAE en España
La degeneración macular asociada a la edad afecta a más de 700.000 personas en España y constituye una de las principales causas de pérdida grave de visión entre los mayores de 55 años.
La enfermedad daña la mácula, la zona central de la retina responsable de tareas como leer, reconocer rostros o conducir. Puede presentarse en una forma seca, más frecuente y de evolución lenta, o en una modalidad húmeda, menos habitual pero relacionada con la mayoría de los casos de pérdida severa de visión.
Las inyecciones intraoculares constituyen actualmente el principal tratamiento para la forma húmeda. Los nuevos medicamentos presentan una mayor duración y pueden reducir la frecuencia de administración. En la forma seca, todavía no existe un tratamiento equivalente, aunque se están investigando nuevas alternativas terapéuticas.
Ver bien ayuda a conservar la autonomía
La pérdida visual está relacionada con un mayor riesgo de caídas, dependencia y deterioro cognitivo, especialmente en las personas de edad avanzada. Mantener una buena visión contribuye, por tanto, a prolongar la autonomía personal y mejorar la calidad de vida.
Las revisiones oftalmológicas permiten identificar algunas enfermedades antes de que aparezcan síntomas y aumentan las posibilidades de conservar la visión a largo plazo.
Los especialistas también recomiendan mantener una alimentación variada, evitar el tabaco, proteger los ojos frente a la radiación solar y realizar actividad física de manera habitual.



















