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La visión es un sentido fundamental para la vida de cualquier persona, pero en la infancia tiene una especial relevancia porque la mayoría del aprendizaje se recibe a través de los ojos.

Tener problemas de visión a una edad temprana puede afectar a todos los ámbitos de la vida de un niño, pudiendo desembocar por ejemplo en un descenso del rendimiento escolar. Por lo tanto, la detección precoz es importante en los primeros años de vida, ya que es cuando se desarrolla la visión del niño.

Atentos a posibles señales

Cada detalle es muy importante para un correcto desarrollo y ello también pasa por la visión. La mayoría de los niños que padecen defectos visuales no los comunican directamente, por lo que es muy importante que sus padres estén atentos a posibles señales o comportamientos que indiquen que hay algún problema.

la detección precoz es importante en los primeros años de vida, ya que es cuando se desarrolla la visión del niño

No obstante, un preocupante 27% de las revisiones oculares corresponden a niños de entre 5 y 10 años y estas son fundamentales para detectar problemas aculares como el ojo vago, para el que la detención precoz es muy importante. Solamente hasta los 7 y 8 años se puede tratar de manera decisiva este trastorno en la visión, por lo que cuanto antes empecemos a tratarlo más podremos estimular la visión del ojo.

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Diez señales

Con el objetivo de conocer todas las claves y de favorecer la identificación rápida de cualquier problema visual en niños, desde Essilor España ofrecen a continuación diez señales que indican que nuestro hijo podría no ver bien:

  • Entrecierra los ojos para ver mejor
  • Parpadea o se frota los ojos
  • Inclina la cabeza para uno de los lados para mirar
  • Cuando lee o juega se acerca mucho al libro o a la pantalla
  • Se sienta muy cerca de la televisión
  • Desvía un ojo de manera constante o cuando se cansa
  • Tiene dolores de cabeza con frecuencia
  • Mala postura al sentarse
  • Dice que le cuesta ver la pizarra en clase
  • Muestra poca habilidad practicando deportes, especialmente en aquellos que requieren de coordinación ojo-mano.

Si tras observar al niño se percibe que alguna de estas afirmaciones se cumple, es conveniente acudir a un experto en salud visual. Éste le realizará un examen visual con el objetivo de obtener un diagnóstico completo y evitar la progresión de posibles alteraciones oculares.

No obstante, la prevención es el mejor remedio para cualquier defecto en la visión. Por ello, es recomendable acudir con nuestro hijo a revisiones periódicas -al menos una vez al año- para detectar cualquier problema visual precoz y ponerle solución de manera inmediata.

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