El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega reunió en Oviedo a especialistas nacionales e internacionales para analizar los últimos avances en diagnóstico, seguimiento y tratamiento del glaucoma, con la inteligencia artificial, la telemedicina y la neuroprotección como grandes ejes del debate.
El glaucoma sigue siendo uno de los grandes retos de la salud visual. Su carácter silencioso, la dificultad de detectarlo en fases iniciales y su impacto irreversible sobre el nervio óptico obligan a avanzar hacia modelos de diagnóstico más precoces, tratamientos más individualizados y herramientas capaces de anticipar la evolución de cada paciente.
Con este telón de fondo, el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, en Oviedo, acogió los días 19 y 20 de junio un congreso monográfico sobre glaucoma que reunió a destacadas autoridades nacionales e internacionales en esta disciplina. El encuentro estuvo dirigido por los doctores Pedro Pablo Rodríguez Calvo, Ignacio Rodríguez Uña y Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, de la Unidad de Glaucoma del centro.
Tecnología al servicio de la detección precoz
La inteligencia artificial, la telemedicina y la cirugía customizada fueron los principales protagonistas del encuentro. Los ponentes abordaron las claves biológicas del glaucoma y revisaron pruebas esenciales para su diagnóstico, como la tonometría, la gonioscopia, la OCT o la campimetría, además de nuevas estrategias terapéuticas orientadas a reducir la presión intraocular.
Los especialistas insistieron en una idea especialmente relevante para el sector óptico-optométrico: la detección precoz continúa siendo decisiva. El glaucoma puede avanzar sin síntomas evidentes hasta fases ya comprometidas, de ahí que los expertos lo definan como “el ladrón silencioso de la vista”. Cuando el paciente empieza a percibir alteraciones, el margen de actuación suele ser ya mucho menor.
Hacia un abordaje más personalizado
Uno de los mensajes más interesantes del congreso fue la evolución hacia una medicina más personalizada. Según los especialistas, en apenas una década se ha pasado de un abanico limitado de técnicas quirúrgicas y diagnósticas a una mayor capacidad para individualizar el seguimiento, definir protocolos según el tipo de glaucoma y adaptar las decisiones clínicas a la evolución de cada paciente.
La personalización del diagnóstico y del tratamiento se perfila como una de las grandes líneas de evolución en el manejo del glaucoma
Esta personalización también alcanza al tratamiento. Frente a los esquemas más tradicionales basados casi exclusivamente en colirios, hoy ganan terreno los tratamientos láser como primera línea en determinados casos y las técnicas quirúrgicas menos invasivas, que permiten actuar antes y reducir el riesgo de deterioros más avanzados.
Neuroprotección y neuroregeneración
El encuentro también puso el foco en la neuroprotección, una vía complementaria a la reducción de la presión intraocular. El objetivo es frenar la degeneración del nervio óptico y preservar durante más tiempo la función visual restante del paciente.
Más allá, los expertos señalaron la neuroregeneración como una de las grandes líneas de futuro: intentar regenerar el nervio óptico y buscar nuevas vías para restablecer o mejorar las conexiones entre el ojo y el cerebro. El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega trabaja en esta línea a través de la Fundación de Investigación Oftalmológica.
IA para anticipar la evolución del glaucoma
La inteligencia artificial ocupa ya un lugar central en la investigación del centro asturiano. El IOFV participa en un estudio multicéntrico avalado por la Sociedad Española de Glaucoma, junto a varios hospitales españoles, para desarrollar algoritmos capaces de predecir qué pacientes pueden acabar necesitando cirugía, qué procedimiento será más adecuado o qué tratamiento láser podría ofrecer mejores resultados según variables como la presión intraocular, la edad, el tipo de glaucoma o las características visuales.
Otro campo especialmente complejo es el diagnóstico del glaucoma en pacientes con alta miopía. La miopía elevada modifica la estructura ocular y puede dificultar la interpretación de las pruebas. En este terreno, los algoritmos de IA podrían ayudar a distinguir mejor entre cambios propios de la miopía y signos compatibles con glaucoma.
Una patología con alto infradiagnóstico
Según los datos aportados por la nota, el glaucoma afecta en España a alrededor de medio millón de personas, aproximadamente el 3% de la población, y cerca del 50% de los pacientes estarían sin diagnosticar. Se trata, además, de la principal causa de ceguera irreversible.
Para el sector óptico, el mensaje vuelve a ser claro: la tecnología será cada vez más relevante, pero la vigilancia periódica, la derivación adecuada y la educación del paciente siguen siendo piezas fundamentales.


















