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El consumo ocasional de helados, refrescos o golosinas no supone por sí solo un problema, pero convertir el exceso de azúcar en un hábito puede repercutir sobre la salud ocular. Los especialistas advierten especialmente del riesgo en personas con diabetes o alteraciones metabólicas y recuerdan la importancia de mantener una dieta variada, rica en antioxidantes y basada fundamentalmente en productos frescos.

Los excesos alimentarios también pueden acabar reflejándose en los ojos. Especialistas de Miranza recuerdan que una dieta con un elevado contenido de azúcares y productos ultraprocesados puede perjudicar la salud vascular y, con ello, comprometer el funcionamiento de la retina.

El riesgo cobra especial importancia entre las personas con diabetes o síndrome metabólico, puesto que un mal control metabólico puede provocar un deterioro progresivo de los vasos sanguíneos.

“La retina es uno de los tejidos con mayor actividad metabólica del organismo y depende de una buena circulación sanguínea para funcionar correctamente. Cuando los vasos sanguíneos se deterioran por un mal control metabólico, la visión también puede verse comprometida”, explica el doctor Xavier Subiràs, especialista en IMO.

El problema, por tanto, no reside en consumir ocasionalmente un dulce, sino en mantener de forma continuada una alimentación excesivamente rica en azúcar. Además de sus efectos metabólicos, este tipo de dieta puede desplazar otros alimentos con mayor calidad nutricional y reducir la aportación de vitaminas, minerales y antioxidantes necesarios para preservar los tejidos oculares.

azúcar y salud ocular
Doctor Xavier Subiràs, especialista en IMO

“No es un dulce puntual lo que supone un problema, sino convertir el exceso de azúcar en un hábito”

Antioxidantes frente al estrés oxidativo

La alimentación desempeña también un papel relevante en la protección de las células de la retina frente al envejecimiento y el estrés oxidativo.

En este sentido, los especialistas destacan la dieta mediterránea como uno de los patrones alimentarios más favorables para la salud ocular. El pescado azul aporta ácidos grasos omega 3, mientras que las verduras de hoja verde, frutas y hortalizas proporcionan antioxidantes naturales. Los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra completan una alimentación rica en nutrientes beneficiosos.

Entre los compuestos presentes en estos alimentos se encuentran la luteína y la zeaxantina, dos carotenoides asociados a los tejidos de la retina y que contribuyen a proteger sus células frente al estrés oxidativo.

La popular asociación entre zanahorias y buena visión tampoco debe llevar, según Subiràs, a centrar la dieta exclusivamente en este alimento.

“Los vegetales, en general, aportan antioxidantes que ayudan a cuidar la salud ocular. No debemos centrarnos únicamente en la zanahoria, sino en mantener una dieta rica y variada”, señala.

Salud ocular más allá de la alimentación

La prevención no termina en el plato. Los especialistas recomiendan incorporar también hábitos visuales saludables durante todo el año, especialmente en un contexto caracterizado por un uso intensivo de dispositivos digitales.

Realizar descansos frecuentes durante el trabajo con pantallas, alternar las tareas de visión próxima con la mirada a larga distancia y favorecer las actividades al aire libre forman parte de estas recomendaciones.

El tiempo en exteriores adquiere una relevancia particular durante la infancia, dado que este hábito se relaciona con un menor riesgo de desarrollo de miopía.

Las revisiones visuales y oftalmológicas periódicas completan una estrategia preventiva en la que alimentación, estilo de vida y seguimiento profesional forman parte de un mismo objetivo: conservar una buena salud ocular a largo plazo.

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