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Los libros nos permiten viajar en el tiempo y el espacio y vivir experiencias que, por diferentes circunstancias, nunca podremos hacerlo. Sin embargo, hay veces que la lectura, en vez de ser un acto placiente, se vuelve algo tedioso. Esto se puede deber a un problema visual. En el proceso de lectura participan diferentes aspectos relacionados con la visión, como la visión periférica, que es la capacidad de ver elementos que no están en el centro de nuestro campo visual.

La visión periférica nos permite cambiar de fijarnos en una sola palabra a un conjunto de palabras a medida que se lee. Además, no poder leer cómodamente puede implicar la presencia de alguna disfunción visual, como la hipermetropía.

Algunos síntomas que nos pueden alertar son acercar o alejar el papel, ladear la cabeza, sufrir dolores de cabeza frecuentes, ver dobles las palabras, tener molestias en los ojos o que lagrimeen, tener problemas de concentración o parpadear continuamente. En el caso de los niños y las niñas, suelen utilizar el dedo para seguir la línea o no comprenden o recuerdan lo que acaban de leer o han de leerlo más de una vez.

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Cinco consejos para disfrutar de una buena lectura

La visión juega un papel imprescindible en la lectura. Aparte de contar con una buena salud visual, es importante seguir cinco consejos básicos para disfrutarla al máximo.

Utilizar una distancia de lectura aproximada de 35 a 40 cm.

Contar con una buena iluminación, preferiblemente si es natural.

Hacer pequeñas pausas y mirar al horizonte para relajar la visión.

Adoptar una buena postura con el cuerpo en ángulo recto.

Parpadear frecuentemente.

Por último, es importante realizarse, como mínimo, una revisión visual para descartar cualquier disfunción que puede pasar desapercibida.

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