Un equipo del Instituto de Óptica del CSIC ha presentado una técnica objetiva que permite graduar la visión sin que el paciente tenga que identificar letras, marcando un hito en la evolución de la optometría clínica.
El Instituto de Óptica Daza de Valdés del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un nuevo procedimiento para calcular la graduación visual sin necesidad de recurrir al tradicional reconocimiento de letras en una cartilla optométrica.
Este método, pionero a nivel internacional, se basa en una lente de enfoque rápido y en estímulos de color que parpadean. La técnica mide la respuesta del ojo al estímulo visual: cuando el cambio de enfoque se alinea con el plano retiniano, el parpadeo desaparece. Así, se obtiene una medida objetiva de la refracción sin intervención verbal por parte del paciente.
El nuevo sistema del CSIC permite calcular la graduación ocular sin preguntar al paciente, gracias a una lente de enfoque rápido y estímulos visuales parpadeantes
Un avance con aplicaciones clínicas reales
El desarrollo, liderado por el investigador Víctor Rodríguez y su equipo, ha sido probado en estudios experimentales que apuntan a una mejora significativa en precisión y rapidez frente a los métodos convencionales.
“Este sistema puede ser especialmente útil con pacientes pediátricos, personas con dificultades cognitivas o lingüísticas, y también en entornos clínicos con limitaciones de tiempo”, explican desde el CSIC.
El dispositivo, que podría tener una aplicación inmediata tanto en consultas clínicas como en ópticas, permite eliminar la subjetividad de la prueba tradicional de “¿mejor con A o con B?”, acercándose al ideal de una refracción automatizada y objetiva.
La refracción del futuro: rápida, objetiva y sin palabras
Aunque ya existen tecnologías automatizadas como la aberrometría, este sistema presenta ventajas claras en términos de usabilidad, coste y sencillez operativa. Además, mantiene una conexión más directa con la percepción visual funcional del paciente al evaluar cómo se estabiliza el parpadeo, un fenómeno perceptivo concreto y medible.
Desde el Instituto Daza de Valdés recuerdan que este avance no busca reemplazar al óptico-optometrista, sino dotarlo de herramientas más fiables y eficientes para su labor diaria.



















