Una pareja necesariamente bien avenida

A lo largo de la historia han sido muchas las parejas bien avenidas en mayor o menor medida por necesidades varias. Algunas incluso con afecto mediante.

Mirando atrás, podemos recordar como ejemplos a Isabel de Castilla y Fernando, heredero de la Corona de Aragón. Un matrimonio no exento de dificultades desde antes de existir por la negativa del hermano de Isabel, Enrique IV a reconocerlo. La unión de ambos cónyuges se realizó con cesiones importantes por ambas partes. A cambio se unía algo más importante que una unión por interés político, se unían las fortalezas de ambos.

De Isabel, se dice que “se hallaba dotada de extraordinaria inteligencia y energía. Destacaba especialmente la intuición que le permitía desenvolverse con acierto en medio de problemas muy complejos que a lo largo de su vida surgieron”. De Fernando, se dice que “durante toda su vida dio muestras de una gran inteligencia política, avalada además por una conducta siempre noble, según los términos de la caballería; pudo presumir de haber cumplido siempre la palabra dada, aunque también se sabe que de ella se sirvió para alcanzar grandes éxitos.”

Por tanto, lo que más se obtuvo fue la unión de fortalezas y virtudes que permitieron grandes logros por todos conocidos.

Otro ejemplo histórico, el de Septimio Severo, emperador de Roma y su segunda esposa, Julia Domna. Con la unión de ambos y designación de él como emperador, Roma conseguía, al igual que en el ejemplo anterior, el beneficio de las fortalezas de ambos. Ella contaba con una gran formación y se convirtió en una persona influyente en las decisiones políticas de su marido.

relación entre optometría y oftalmología

“En nuestro ámbito, tenemos una pareja que necesariamente debe ser bien avenida: Optometría y Oftalmología” Elena Espinosa Ortiz

Si buscamos un ejemplo más cercano en el tiempo, y más relacionado con el ámbito científico, uno de los grandes tándems son Marie y Pierre Curie.

Descubren el radio y el polonio y sus investigaciones sobre la radiactividad los llevaron al premio Nobel de Física en 1903 y de Química en 1911. Si hasta aquí los logros son extraordinarios, no queda corto el posterior documento autobiográfico, fechado en 1921 y del que me quedo con un pequeño extracto:

“Renunciando a la explotación de nuestro descubrimiento, nosotros hemos renunciado a la fortuna que habría podido, después de nosotros, ser transmitida a nuestros niños. La humanidad tiene ciertamente necesidad de hombres prácticos que saquen el máximo partido de su trabajo sin olvidar el bien general, salvaguardando sus propios intereses.”

Y hasta aquí, hablamos de historia de otros…sin embargo, hay parejas profesionales que hacen y pueden hacer historia, al menos en la historia de otras personas gracias a su trabajo. Sin ánimo de ser pretenciosa, planteó una reflexión… ¿cómo se puede hacer historia?

Entiendo que historia se puede hacer de muchas formas, pero, bajo mi punto de vista, sobre todo, dejando buen recuerdo por las acciones.

En lo que nos concierne, son claves la forma de ver y entender una relación profesional. Por ejemplo, ¿alguien se fiaría de una pareja mal avenida, profesionalmente hablando, entre un cirujano y un oncólogo? ¿Que no se pusieran de acuerdo en cómo abordar la enfermedad de un paciente y fueran a su aire?… Sería un suicidio, aunque inconsciente para el paciente…y al menos el mismo agradecería no saber que “esa pareja” no se pone de acuerdo.

Pues bien, en nuestro ámbito, tenemos una pareja que necesariamente debe ser bien avenida: Optometría y Oftalmología.

Cuánto bien hacemos cuando gestionamos a los pacientes, (sí, pacientes) pero sobre todo…cuando conseguimos ayudar a esa persona y de forma indirecta a su familia. Al igual que en los ejemplos anteriores, la unión de conocimientos, fortalezas y virtudes de ambas partes se produce por un bien común… ¡qué gran beneficio para todos!

Obviamente se necesitan ingredientes para que esa gran receta nos salga estupenda: conocimientos, predisposición, humildad, escasa arrogancia, respeto profesional, valores y tener claro el objetivo común: ayudar.

Nos podremos encontrar que algunas veces no tengamos esos ingredientes, y que por tanto la comunicación no sea la mejor posible. O incluso que sea nula…ahí no perdemos nosotros o ellos, lamentablemente, pierde el paciente.

relación entre optometría y oftalmología

“No olvidemos que un buen oftalmólogo buscará un buen optometrista y viceversa” Elena Espinosa Ortiz

¿Cómo se puede conseguir una buena comunicación?

Posiblemente, se puedan añadir más partes a este pequeño listado, pero ahí dejo algunas ideas.

  • Deberíamos intentar hablar el mismo idioma, profesionalmente hablando.
  • Hay que considerar que ambas partes debemos respetar al otro en su ámbito profesional.
  • Explicar muy bien los objetivos que queremos conseguir con una determinada acción. A modo de ejemplo, un oftalmólogo puede pensar: ¿Por qué se plantea poner una gafa con una baja graduación en un paciente? En algunos casos, la decisión no está basada en la agudeza visual. Ya sabemos que el paciente ve unidad, pero los tiros van por otro lado. Puede estar relacionado con un problema acomodativo o binocular. Ahí podemos toparnos con un pensamiento pernicioso: “ya le han vendido una gafa” pero, sobre todo, limitante. Pero eso, lo pensará un profesional con escasez de miras. Un gran profesional pensará: ¿y esto por qué? A ver si pudiera hablar con el optometrista.
  • Debemos tener conciencia de que algunas veces, por distintos caminos se puede llegar a un mismo objetivo, pero ¿cuáles son los objetivos de cada uno? Eso tiene que quedar claro desde el inicio para evitar conflictos que afecten al que está en las manos de los profesionales.

Finalmente, no olvidemos que un buen oftalmólogo buscará un buen optometrista y viceversa. Porque es imprescindible, ayuda al paciente, a la persona, a las familias y eso satisface y cubre las necesidades profesionales más importantes: sentirse realizado porque se hace el bien.

Así que comencemos o continuemos, cada uno en el punto en el que esté, con este camino, haciendo historia común y ganando más especialización en nuestros ámbitos, ópticos y/u optométricos. Pero esto es otra reflexión.


Este artículo se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al segundo semestre de 2025

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