Vivimos en un mundo laboral marcado por la incertidumbre. Sin embargo, hay profesiones que siguen creciendo de forma silenciosa pero firme. Es el caso de los ópticos-optometristas. Y no, no es casualidad. Estamos hablando de un perfil profesional que ha sabido evolucionar, dejar atrás etiquetas obsoletas y ocupar un lugar cada vez más relevante en el ámbito de la salud visual.
Porque sí: el óptico ya no es ese “vendedor de gafas” que muchos recuerdan. Hoy, es un profesional sanitario con una sólida formación técnica y, lo que es más importante, con una vocación de acompañamiento, trato humano, cercanía y escucha activa.
¿Puede una profesión tener prácticamente pleno empleo hoy en día? En el caso de la óptica-optometría, la respuesta es sí. Y los datos lo confirman: según el INE, más del 91% de los titulados en óptica-optometría en España encuentran trabajo, y la tasa de desempleo apenas roza el 2%. Informes como los de la Fundación BBVA/IVIE o el Ministerio de Educación coinciden en describirla como una de las titulaciones con mejor inserción laboral del país.
Esto no es una casualidad. El envejecimiento de la población, el aumento de problemas visuales ligados al uso intensivo de pantallas, y una sociedad cada vez más consciente de la importancia de la salud visual han hecho que la demanda de ópticos-optometristas crezca de forma exponencial. Además, el sector se enfrenta a un relevo generacional inevitable, lo que abrirá aún más oportunidades laborales en los próximos años.
Pero más allá de la demanda, lo que realmente sostiene esta “paradoja sin paro” es la versatilidad del profesional: los profesionales pueden trabajar en consulta, en establecimientos sanitarios, en ópticas, en docencia, en investigación o incluso en innovación tecnológica. La profesión ofrece salidas muy diversas y todas ellas con un propósito.
“El óptico está presente en todo el proceso: desde la primera revisión visual hasta encontrar la mejor solución para cada persona”
La empleabilidad tan alta que vive el sector también es consecuencia de un compromiso firme con la formación y la innovación. Las ópticas demandan perfiles actualizados, capaces de integrar nuevas tecnologías, inteligencia artificial o herramientas de diagnóstico avanzado. Y ese camino empieza desde la universidad. De ahí la importancia de trabajar codo con codo con universidades públicas y privadas como la Universidad de Navarra, Universidad CEU o la Universidad Fernando Pessoa en Canarias, así como de impulsar encuentros como el congreso sobre óptica organizado hace unas semanas por mi empresa, que sirvan de puente entre el mundo académico y el profesional.
Lo que realmente hace especial esta profesión es su papel integral. El óptico está presente en todo el proceso: desde la primera revisión visual hasta encontrar la mejor solución para cada persona. Y lo hace con un enfoque cada vez más humano. Porque más allá de las lentes y los aparatos, lo que importa es escuchar, entender, cuidar. Esa conexión directa con el paciente es lo que da sentido a su labor diaria. Y también lo que está impulsando la transformación de las ópticas en espacios más profesionales, más clínicos, pero también más cálidos y personalizados.
Y hay algo más que hace única esta profesión: la posibilidad para conectar dos mundos que a priori podrían parecer opuestos, el de la salud y el de la moda. Es importante saber combinar la precisión técnica con la imagen, entendiendo que unas gafas no solo corrigen la visión, sino que dice mucho de quien las lleva. Por eso su labor también es la de asesorar, orientar y ayudar a que cada persona encuentre esas gafas que se adaptan tanto a sus ojos como a su estilo. Ese valor añadido, ese toque humano y estético, es lo que hace que el paciente vuelva.
La llamada “paradoja de una profesión sin paro” tiene todo el sentido cuando se entiende la evolución del óptico-optometrista. Una figura que ha crecido al ritmo que lo hacía el sector: apostando por la calidad, por la investigación, por la tecnología… pero, sobre todo, por las personas. Porque detrás de unas gafas, de una revisión, de un consejo, hay una vocación: la de mejorar la vida de los demás, cuidando algo tan esencial como la visión.
Este artículo de opinión se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al segundo semestre de 2025











