Aunque los avances en la cirugía y en los tratamientos oftalmológicos han sido notables en las últimas décadas, convivir con una discapacidad visual no puede considerarse a día de hoy un hecho aislado.
Todavía no existen tratamientos definitivos para patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), glaucoma, la retinopatía diabética o la retinosis pigmentaria, y los existentes solo son efectivos para frenar la evolución en algunos casos, pero no para su curación.
Además, en la actualidad, la realidad es que debido al aumento de la esperanza de vida, los datos muestran que las personas con discapacidad visual incrementarán su número como veremos a continuación.
Los trastornos visuales son un gran impedimento para desempeñar muchas actividades, de ahí que muchos pacientes estén interesados en vigilar su patología con su oftalmólogo pero todavía más de abolir las consecuencias de la misma y es ahí donde cobra sentido la unidad de Baja Visión.

“El mayor factor de riesgo es el envejecimiento de la población” Adrián Pérez Baladrón
Según la OMS, cerca de 285 millones de personas padecen algún tipo de discapacidad visual de las cuales 39 millones son ciegas. Por regiones, la zona con mayor prevalencia de ceguera es el Sureste Asiático (11 millones), seguida del Oeste Pacífico (9) y África (6).
De acuerdo con la OMS, los factores de riesgo asociados a causas de discapacidad visual en el mundo serían:
- La edad, ya que la mayoría de las patologías tienen lugar en personas mayores
- El género, ya que las mujeres tienen mayor riesgo de padecer una pérdida severa de visión, quizás, en parte, por su mayor esperanza de vida
- La condición socioeconómica: el 87% de la población con algún tipo de discapacidad visual se encuentra en países en vías de desarrollo.
España sigue la línea de Europa occidental. El mayor factor de riesgo es el envejecimiento de la población que, junto al aumento de la tasa de diabetes, lleva a una mayor prevalencia de ceguera.
Se estima que en nuestro país, cerca del millón (979.200) de personas presentan alguna discapacidad visual, de las cuales 920.900 presentan Baja Visión y 58.300 ceguera. La prevalencia en España de discapacidad visual se estima en un 2,14% de la población. Estos, son datos antiguos ofrecidos por el INE y se cree que ya estamos superando la barrera de los 2 millones.
Las comunidades autónomas con mayor prevalencia de discapacidad visual según ese estudio son: Extremadura (3,59%), Castilla la Mancha (3,20%), Castilla León (2,93%) y Galicia (2,76%).
Definición de Baja Visión
Baja Visión es la condición visual que padece una persona con una reducción importante de su visión, que no mejora utilizando gafas convencionales, lentes de contacto ni tratamientos médicos, farmacológicos o quirúrgicos, lo que dificulta la realización de las actividades de la vida diaria mermando en gran medida el estado anímico y autonomía del paciente.
Principales Patologías causantes de Baja visión
Unidad de Baja Visión
Desde las unidades de Baja Visión se lucha para que estas personas puedan recuperar sus actividades cotidianas y hobbies que debido a su pérdida visual han tenido que abandonar; tareas necesarias para ser autónomo y feliz.
Para ello los rehabilitadores, han de conocer todas las pautas de entrenamiento y acondicionamiento en cada caso, así como todas las ayudas tanto ópticas como no ópticas para mejorar el día a día para el que la sufre. Además, la tecnología y la inteligencia artificial son presente y serán futuro y ofrecen otras vías para mejorar la efectividad de la rehabilitación y la calidad de vida de los pacientes. Son numerosas aplicaciones móviles las que hay disponibles, programas informáticos para monitorizar las rehabilitaciones, dispositivos tecnológicos para ayudar al desempeño de actividades, etc.
Un programa completo de rehabilitación visual incluye no solo la prescripción de ayudas visuales sino también la optimización del resto visual mediante la instrucción de, en aquellos casos en que convenga, desarrollar una visión excéntrica, habilidades de trazado, exploración, seguimientos y rastreos, habilidades de la vida diaria o técnicas de orientación y movilidad.
Numerosos estudios muestran que tras un programa de rehabilitación, los pacientes mejoran notoriamente su autonomía, actividades de la vida diaria y hobbies, teniendo una relación directa con su estado anímico y el de las personas que lo rodean.
Ayudas visuales
Dentro de las ayudas visuales especiales más prescritas en Baja Visión, destacan las lupas, lupas TV, microscopios, telescopios, telemicroscopios y filtros de absorción selectiva
Concienciación & visualización
Así como los avances médicos, tecnológicos y de asistencia deben seguir evolucionando, también debemos concienciar y dar visibilidad a la baja visión. Cuando una persona lleva un bastón, se asocia a la ceguera y reconocemos sus posibles dificultades. Un paciente con baja visión, puede presentar un resto visual y aún así tener dificultades para reconocer rostros, manejar el dinero, acceder a textos… Debemos, entre todos, intentar superar ciertas barreras existentes (tanto físicas como sociales) por desconocimiento y saber tratar con aquellos que padecen una disminución severa de su visión, desde el vocabulario correcto para dar señalizaciones o dirigirnos a ellos como a la manera de ofrecer nuestra ayuda entre otras muchas acciones.
Este artículo se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al segundo semestre de 2025
























