La Inteligencia Artificial (IA) está redefiniendo, tanto positiva como negativamente, las fronteras del mundo en que vivimos, convirtiéndose incluso en un arma política de largo alcance.
Sus tentáculos están invadiendo todos los sectores conocidos, y el nuestro, el de la Óptica, no está siendo una excepción. En estas páginas hemos dado voz a destacados actores -reales, no artificiales- de nuestro sector para que nos aclaren de qué forma la IA ya está modificando su labor diaria, pero, sobre todo, el futuro a corto/medio plazo de la profesión.
Participantes:
- Lluís Bielsa. Óptico-optometrista, delegado del COOOC en Barcelona
- Aurora Torrents. Decana de la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa (FOOT-UPC)
- Paco Gil. Director de Marketing de INDO para España y Portugal
- Pedro Rubio. Presidente de AEO
1Lluis Bielsa
Óptico-optometrista, delegado del COOOC en Barcelona
¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la inteligencia artificial en el sector de la óptica y la optometría, y en qué áreas de aplicación ve un mayor impacto (como el diagnóstico, la personalización de tratamientos, o la gestión de consultas)? ¿Qué fuerte impacto está provocando y va a provocar la IA en nuestras vidas?
Una aplicación interesante es su uso para temas de cribado de sospecha de patologías de retina, la fiabilidad de la diferenciación entre la anomalía y la anomalía es sorprendentemente alta, aunque aún queda camino por recorrer (probablemente no mucho) para que la fiabilidad en apuntar al diagnóstico sea cada vez mayor.
Si además se combinan ambos mundos, como es el telecribado, a través de oftalmólogos expertos en retina, con el soporte de la IA, el cóctel aún es mejor porque, cuando la IA detecta una anomalía, devuelve la retina al especialista para que la vuelva a repasar y confirme que no es patológica, por ejemplo. Además, el informe de telecribado lo acaba firmando el retinólogo con nombre, apellidos y número de colegiado lo cual da el sello del especialista.
Hemos de tener presente que la inteligencia artificial se alimenta de la natural; si todos los que le aportan contenidos y datos fueran unos inútiles hablaríamos de estulticia artificial.
Probablemente, uno de los retos es el filtrar la comida que damos al monstruo, aunque espero que, poco a poco, el mismo monstruo sea autofiltrante.
Respecto a la personalización de tratamientos, ya contamos con modelos de evaluación y manejo de disfunciones visuales que ahora complementan y con el tiempo sustituyan los programas de terapia visual convencionales, pero sin renunciar a unos criterios de evaluación, control y estrategia que siguen estando en manos de la inteligencia natural.
«Sí que mejorará la experiencia del paciente y la eficacia de los tratamientos, pero siempre bajo la batuta del profesional colegiado» Lluís Bielsa
Otros aspectos más lúdicos como probarse las gafas de manera virtual pienso que responden más a estrategias de marketing que a una utilidad práctica; quien escoge unas gafas por necesidad se asegura lo suficiente, le gusta ver cómo le quedan, pero también qué sensación tiene con ellas puestas, si le pesan más o menos, cómo se le ajustan…en definitiva, tocar y probar. Pensemos en el espectacular batacazo que se han dado muchas pseudo ópticas sólo “online”, algunas con el cinismo de atribuirlo a las presiones del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, en lugar de admitir su desconocimiento del sector y su falta de realismo.
Muy probablemente, con tanta virtualidad, cada vez la presencialidad con lo que implica de trato directo y humano, será más buscado. Si no, que se lo pregunten a los gurús informáticos de Silicon Valley, con sus hijos e hijas en escuelas donde siguen usando el papel y el lápiz de toda la vida.
En cuanto a la gestión de consultas, no deja de ser un programa de gestión eficiente y con cierta capacidad de tomar decisiones sobre la marcha, pero no olvidemos que el término “inteligencia” se aplica tanto que es como el término “CEO”, es más una etiqueta que una realidad, por lo que quizá convendría ser un poco más realistas al calificar qué es y qué no es IA.
«Muy probablemente, con tanta virtualidad, cada vez la presencialidad con lo que implica de trato directo y humano, será más buscado» Lluís Bielsa
¿De qué manera y hasta qué punto considera que la IA está condicionando —o condicionará en un futuro cercano— la gestión de los profesionales de la óptica, particularmente en la toma de decisiones y la relación con los pacientes?
Sin duda, condicionará porque automatizará procesos rutinarios, servirá de respaldo a los protocolos de examen, medidas de parámetros, pedidos de lentes y montajes, diseño de monturas más anatómicas, control de calidad, contenidos de comunicación…etc. Pero, al menos en la próxima década, sigo pensando que el papel del profesional colegiado seguirá siendo el de director de orquesta del conjunto, no cambiarán los músicos, se añadirá alguno virtual que quizá sustituya a alguno, y desde luego, cambiará la partitura.
¿Hacia qué modelo cree que se dirige el sector: uno, en el que la IA tenga un papel secundario; dos, una integración híbrida entre humanos y tecnologías avanzadas; tres, ¿o un modelo en el que el profesional humano adopte un rol secundario? ¿Qué implicaciones podría tener esto para la experiencia del paciente/ cliente?
Creo que, a corto plazo, se tenderá y de hecho ya lo estamos viviendo, entre una integración híbrida que tome lo mejor de cada modelo. Como he apuntado, tendemos a un mundo desmesuradamente virtual, en el que hay una sobresaturación de información de todo tipo (incluso falsa) y de hiper estímulos visuales generadores de adicción, que al final, los que realmente destacarán sobre el resto son aquellos que no pierdan de vista (nunca mejor dicho) la importancia de la relación profesional humana, esto es, de persona a persona.
Hoy en día, vivimos en un mundo un poco tocado del ala; hace poco leía un artículo sobre las enormes colas para subir al Everest, entre basuras generadas por los propios escaladores, con el objetivo mayoritario de mostrarlo en las redes como ejemplo de “salir de la zona de confort” (una de las frases más tontas que están en boga). Es curioso “dejar el sofá” para pasar frío, andar entre basuras y hacer cola, una cola interminable, para llegar, hacer la foto y volver. Claro que hay gustos para todo, aunque, si no les molesta sufrir, podrían canalizar sus energías a algo más constructivo: recoger los desperdicios acumulados en mares y montañas.
Con vistas al 2035, ¿cree que la especialización del profesional de la óptica se orientará hacia un rol más consultivo y tecnológico, basado en un mayor conocimiento de los algoritmos de IA, como un medio para conservar un papel relevante en el sector? ¿Cómo ve este cambio en términos de impacto para la experiencia del paciente y la eficacia de los tratamientos?
Sin duda sí, pero con los matices que hemos apuntado. Recordemos que la inteligencia artificial no viene de ninguna civilización extraterrestre, es nuestro monstruo colectivo y seguirá creciendo y adquiriendo mayor autonomía a medida que se vaya alimentando del pìenso natural que le proporcionamos. Por tanto, sí que mejorará la experiencia del paciente y la eficacia de los tratamientos, pero siempre bajo la batuta del profesional colegiado, su verdadero e indiscutible cocinero.
Este artículo se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al primer semestre de 2025
2Aurora Torrents Gómez
Decana de la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa (FOOT-UPC)
¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la inteligencia artificial en el sector de la óptica y la optometría, y en qué áreas de aplicación ve un mayor impacto (como el diagnóstico, la personalización de tratamientos, o la gestión de consultas)? ¿Qué fuerte impacto está provocando y va a provocar la IA en nuestras vidas?
Creo que la IA está en un punto de desarrollo muy prometedor en el campo de la óptica y la optometría, especialmente en el diagnóstico y personalización de tratamientos. Por ejemplo, el software IDx-DR basado en IA de HEALTHVISORS permite diagnosticar la retinopatía diabética, TOPCON y OPTOS la están usando para detectar el glaucoma o ZEISS para personalizar sus lentes inteligentes.
La tecnología aún está evolucionando, pero sus avances son visibles día a día. De hecho, en el campo de la gestión de consultas también existen ya aplicaciones que facilitan la comunicación, las citas de pacientes, etc.
¿De qué manera y hasta qué punto considera que la IA está condicionando —o condicionará en un futuro cercano— la gestión de los profesionales de la óptica, particularmente en la toma de decisiones y la relación con los pacientes?
La IA está revolucionando la óptica y la optometría y creo que condicionará en parte nuestra labor diaria cuidando la salud visual de las personas. Como ejemplo, gracias a la IA hoy día es posible identificar algunos problemas visuales incluso antes de que los síntomas se noten. Por tanto, ello va a influir (si no lo está haciendo ya) en nuestra toma de decisiones. Además, la IA podría facilitar la comunicación con nuestros pacientes mediante asistentes virtuales, aunque creo que aquí todavía hay camino para recorrer antes de que sea realmente efectiva.
A pesar de sus ventajas, la toma de decisiones seguirá dependiendo de nuestra experiencia clínica, insustituible. La interacción humana seguirá siendo imprescindible, ya que las personas queremos que alguien nos escuche y nos atienda con empatía. Algunas personas no confiarán en la IA para que solucione sus problemas visuales y, además, no deberíamos olvidar cuestiones éticas relacionadas con el uso de esta tecnología, como la privacidad de datos o la responsabilidad en caso de error.
Por tanto, creo que en el futuro veremos una integración cada vez mayor de la IA en nuestra tarea diaria, pero afortunadamente no reemplazará la necesidad del contacto personal y profesional.
«Yo no creo que nuestra especialización profesional se deba dirigir en un futuro a un rol meramente consultivo para conservar un papel relevante en el sector» Aurora Torrens
¿Hacia qué modelo cree que se dirige el sector: uno, en el que la IA tenga un papel secundario; dos, una integración híbrida entre humanos y tecnologías avanzadas; tres, ¿o un modelo en el que el profesional humano adopte un rol secundario? ¿Qué implicaciones podría tener esto para la experiencia del paciente/ cliente?
A mi parecer, nos deberíamos dirigir (y así espero que sea) hacia un modelo híbrido. En ningún caso creo que nos convenga dirigirnos a un modelo donde el profesional humano sea secundario, ello sería un grave error. Si los humanos y la IA desempeñamos roles complementarios, los resultados serán prometedores, ya que ello mejorará la precisión y la eficiencia en la atención al paciente, pero siempre manteniendo su confianza. Nuestra empatía es capital para que exista una buena relación con nuestras y nuestros pacientes, y eso sólo se consigue interactuando con las personas en la vida real. La clave estará en encontrar el equilibrio adecuado para que las tecnologías avanzadas mejoren la atención sin despersonalizarla.
Con vistas al 2035, ¿cree que la especialización del profesional de la óptica se orientará hacia un rol más consultivo y tecnológico, basado en un mayor conocimiento de los algoritmos de IA, como un medio para conservar un papel relevante en el sector? ¿Cómo ve este cambio en términos de impacto para la experiencia del paciente y la eficacia de los tratamientos?
Yo no creo que nuestra especialización profesional se deba dirigir en un futuro a un rol meramente consultivo para conservar un papel relevante en el sector. De hecho, me parecería una mala noticia que así fuese. En todo caso, ese papel consultivo y tecnológico podría ser otra especialidad de nuestra tarea diaria. Yo vislumbro un modelo híbrido donde la IA permita diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados, pero con el imprescindible trato humano, esencial para interpretar los resultados y mantener la confianza del paciente. La eficacia de los tratamientos aumentará gracias a diagnósticos tempranos y el seguimiento continuo, pero la relación humana seguirá siendo clave en la atención ocular.
Este artículo se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al primer semestre de 2025
3Paco Gil
Director de Marketing de Indo para España y Portugal
¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la inteligencia artificial en el sector de la óptica y la optometría, y en qué áreas de aplicación ve un mayor impacto (como el diagnóstico, la personalización de tratamientos, o la gestión de consultas)? ¿Qué fuerte impacto está provocando y va a provocar la IA en nuestras vidas?
El impacto de la inteligencia artificial en nuestras vidas es innegable, ¡y lo veo cada día incluso con mis hijos menores de 15 años! En el sector óptico, la IA ya está transformando la comercialización de productos. Gracias a su capacidad para gestionar metadatos históricos, los fabricantes podemos ofrecer lentes más personalizadas y desarrollar softwares avanzados para el diagnóstico por imagen, facilitando el cribado de patologías oculares. También intuyo, aunque soy inexperto en ese campo, su aplicación en la adaptación de lentes de contacto complejas a partir de imágenes topográficas.
En definitiva, la inteligencia artificial nos está permitiendo redefinir y personalizar mejor los productos, siempre de la mano de la industria.
En otro aspecto, creo que la IA puede proporcionar a los ópticos herramientas clave para la gestión de sus centros. Y no hablo solo de grandes cadenas, sino también de ópticas independientes o asociadas a grupos, donde los CRM y los indicadores de venta pueden convertirse en grandes aliados para optimizar el negocio. Aún hay un amplio margen para aprovecharlos, y la inteligencia artificial podría ser el impulso que los ópticos necesitan para integrarlos de manera más efectiva. Esto, sin duda, contribuiría a una mayor renovación de productos y, en consecuencia, al crecimiento del sector.
¿De qué manera y hasta qué punto considera que la IA está condicionando —o condicionará en un futuro cercano— la gestión de los profesionales de la óptica, particularmente en la toma de decisiones y la relación con los pacientes?
Por ahora, este impacto es más limitado de lo que me gustaría, como mencionaba antes. Actualmente, la IA está más presente en la venta de productos de gama alta, ya que los clientes valoran que sus lentes incorporen tecnología avanzada. Se ha convertido en un argumento comercial más que en una herramienta de gestión en los gabinetes.
Sin embargo, los flujos de trabajo automatizados basados en IA están empezando a llegar a las consultas, con el objetivo de hacerlas más eficientes y precisas. Aun así, este proceso será progresivo, no inmediato. En nuestro sector, el óptico sigue desempeñando un papel fundamental en la prescripción y en la decisión de compra del usuario, y esto no cambiará a corto o medio plazo.
Por otro lado, aunque el cliente sigue buscando la confianza de “su óptico”, también espera que este esté actualizado y disponga de las últimas tecnologías. Un estudio reciente que realizamos confirma que ya no basta con ser un buen profesional, tienes que estar al día y actualizado con las novedades e innovaciones que salen al mercado en general y si no lo estás, corres el riesgo de parecer anticuado. En este sentido, la inteligencia artificial será un gran aliado para fortalecer la relación con los pacientes y aportar un valor añadido al servicio.
«Sin duda, el futuro será híbrido, con la IA en un papel complementario y el óptico manteniendo un rol central» Paco Gil
¿Hacia qué modelo cree que se dirige el sector: uno, en el que la IA tenga un papel secundario; dos, una integración híbrida entre humanos y tecnologías avanzadas; tres, ¿o un modelo en el que el profesional humano adopte un rol secundario? ¿Qué implicaciones podría tener esto para la experiencia del paciente/ cliente?
Sin duda, el futuro será híbrido, con la IA en un papel complementario y el óptico manteniendo un rol central. La combinación de ambos permitirá ofrecer una experiencia más eficiente y de mayor calidad, pero siempre con la presencia de un profesional.
El óptico jugará un papel clave en la atención a grupos que requieren mayor especialización, como niños y adolescentes en edad escolar—donde las demandas visuales son más exigentes—o personas mayores de 60 años, con mayor riesgo de alteraciones oculares. Mientras tanto, la IA permitirá realizar exámenes más rápidos y precisos en pacientes con un sistema visual estable, ayudando además a detectar anomalías que podrían pasar desapercibidas en una consulta convencional.
Con vistas al 2035, ¿cree que la especialización del profesional de la óptica se orientará hacia un rol más consultivo y tecnológico, basado en un mayor conocimiento de los algoritmos de IA, como un medio para conservar un papel relevante en el sector? ¿Cómo ve este cambio en términos de impacto para la experiencia del paciente y la eficacia de los tratamientos?
Creo que el óptico del futuro se centrará aún más en el diagnóstico y tratamiento de alteraciones visuales, así como en la derivación de pacientes a otros especialistas cuando sea necesario. La inteligencia artificial tendrá un papel clave tanto en el apoyo al diagnóstico como en los propios tratamientos, ya sea personalizando productos o facilitando terapias visuales.
El equilibrio entre la experiencia del profesional y la precisión de la tecnología será fundamental para mejorar la atención al paciente y garantizar tratamientos más eficaces y personalizados.
Este artículo se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al primer semestre de 2025
4Pedro Rubio
Presidente de AEO
¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la inteligencia artificial en el sector de la óptica y la optometría, y en qué áreas de aplicación ve un mayor impacto (como el diagnóstico, la personalización de tratamientos, o la gestión de consultas)? ¿Qué fuerte impacto está provocando y va a provocar la IA en nuestras vidas?
La IA es ya una realidad en nuestro sector. Lleva tiempo siendo un elemento indispensable en diferentes áreas de nuestro sector, como puede ser en la gestión, con software dedicado para ello, en sistemas de atención al cliente, como los chatbots, en gestión de agendas y organización (reserva de citas para mejorar el rendimiento del gabinete); pero también en la fabricación de lentes oftálmicas, diseño de gafas, etc. Como en el resto de los sectores, sabemos que la IA seguirá extendiéndose, sus beneficios serán cada vez mayores y será muy útil para nuestro día a día.
¿De qué manera y hasta qué punto considera que la IA está condicionando —o condicionará en un futuro cercano— la gestión de los profesionales de la óptica, particularmente en la toma de decisiones y la relación con los pacientes?
Hay que diferenciar dos aspectos clave en este tema: lo único que jamás podrá reemplazar la IA es la humanidad, nuestra capacidad de relacionarnos, de empatizar, de entender más allá de las palabras y de recomendar o adaptar cualquier producto entendiendo las necesidades de la persona, comprendiendo eso que excede los números y la lógica.
Sin embargo, hay tareas mecánicas que pueden ser mejoradas por medio de la IA, como puede ser la gestión de pacientes y la comunicación con los mismos (los datos que nos permiten recordarle cuándo le toca volver, cuándo estimamos que tiene necesidad de un producto, cuándo creemos que puede haber una nueva recomendación que le encaje), para las que la IA podrá ser nuestra mejor aliada.
Para mí está claro: la IA debe aplicarse para facilitar el trabajo necesario, aunque a veces, tedioso de la óptica. Hay muchas tareas de análisis que llevan mucho tiempo y que son necesarias para la toma de decisiones.
Para lo demás, siempre un humano será el mejor canal de comunicación con otro de su especie.
La magnitud de datos que es capaz de manejar la IA nos ayuda a poder comparar modelos y nos facilitará el reconocimiento de patrones que muestran los pacientes
¿Hacia qué modelo cree que se dirige el sector: uno, en el que la IA tenga un papel secundario; dos, una integración híbrida entre humanos y tecnologías avanzadas; tres, ¿o un modelo en el que el profesional humano adopte un rol secundario? ¿Qué implicaciones podría tener esto para la experiencia del paciente/ cliente?
Obviamente, IA y humanidad deben complementarse. Deben trabajar de la mano, en formato híbrido, haciendo cada uno lo que mejor sabe hacer. Por parte de la IA, centrarse en la síntesis, la previsión de ventas, el análisis cuantitativo y previsible de las necesidades del cliente, la gestión de una magnitud ingente de datos para anticiparse y para eliminar al humano tareas que le restarían mucho de su tiempo.
La magnitud de datos que es capaz de manejar la IA nos ayuda a poder comparar modelos y nos facilitará el reconocimiento de patrones que muestran los pacientes, facilitando la identificación y resolución de los problemas visuales.
Por parte del humano, siempre deberá ejercer su rol de profesional cualificado, experto en el cuidado de la salud visual con todas las herramientas que tenga a su alcance. La IA siempre estará para ayudarle y facilitarle su día a día.
Con vistas al 2035, ¿cree que la especialización del profesional de la óptica se orientará hacia un rol más consultivo y tecnológico, basado en un mayor conocimiento de los algoritmos de IA, como un medio para conservar un papel relevante en el sector? ¿Cómo ve este cambio en términos de impacto para la experiencia del paciente y la eficacia de los tratamientos?
Como en todas las profesiones, y más en las sanitarias, la IA terminará siendo una herramienta más del día a día del optometrista que le ofrecerá datos y le ayudará a tomar mejores decisiones. No es la primera revolución tecnológica de los sanitarios y, gracias a todas las que ya hemos vivido, ahora te pueden operar con una mínima incisión en tu cuerpo, e incluso a distancia, o pueden saber qué patología tienes cotejando inmensas bases de datos, minimizando el riesgo y el error. El optometrista siempre será un sanitario que usará los medios a su alcance para optimizar su tiempo, mejorar su práctica y ofrecer un mejor servicio a sus pacientes. Ni más, ni menos. Su trabajo, unido al de otros miles de optometristas del mundo y ayudado por la IA y otras tecnologías, permitirá que la profesión mejore día a día y que siga avanzando por la senda del buen hacer.
Este artículo se publicó originalmente en la revista Optimoda correspondiente al primer semestre de 2025




















