No todos los símbolos de una ciudad están hechos de piedra o bronce. Algunos, como el histórico termómetro de Cottet en el Portal de l’Àngel, forman parte de la memoria cotidiana de generaciones de barceloneses. Este 2026 se cumplen 70 años desde su puesta en marcha.
El 25 de febrero de 1956 comenzaba a funcionar, en pleno Portal de l’Àngel, un elemento destinado a convertirse en icono urbano: el termómetro de Cottet. Con más de 20 metros de altura, esta instalación no solo indicaba la temperatura, sino que se consolidó rápidamente como punto de referencia y encuentro en una de las arterias comerciales más transitadas de Barcelona.
Impulsado por la familia Cottet, el termómetro fue concebido como una apuesta pionera por la innovación y, al mismo tiempo, como un gesto de agradecimiento a la ciudad que había visto crecer el proyecto empresarial iniciado en 1902.
El histórico termómetro de Cottet cumple 70 años como icono urbano y testigo silencioso de la evolución de Barcelona y de su comercio
Un diseño que hoy habla del cambio climático
Diseñado en los años cincuenta, el termómetro incorpora una particularidad que hoy adquiere una lectura casi simbólica: su escala solo llega hasta los 40 grados centígrados, un límite que entonces se consideraba prácticamente imposible de alcanzar en Barcelona. Setenta años después, esa cifra se ha transformado en un testimonio visible de cómo ha cambiado el clima… y la ciudad.
Patrimonio urbano y tecnología actual
Reconocido en 1999 por el Ayuntamiento como Petit Paisatge de Barcelona, el termómetro ha sobrevivido a profundas transformaciones urbanas, cambios comerciales y reformas del edificio que lo acoge. Tras una restauración integral, volvió a funcionar en 2022 incorporando tecnología LED, manteniendo su diseño original y adaptándose a criterios actuales de eficiencia energética.
Memoria, empresa y ciudad
Con motivo del aniversario, Javier Cottet, presidente de la compañía, subraya el valor emocional y patrimonial del termómetro, al que define como mucho más que un indicador de temperatura: un símbolo del vínculo entre la familia Cottet y Barcelona, y un testigo silencioso de la evolución urbana, social y comercial de la ciudad.

















