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La llegada del verano siempre se celebra con un sinfín de planes al aire libre: barbacoas, excursiones, visitas a la playa, paseos al lado del mar… Pero sin duda este año, tras vivir varias semanas de confinamiento en casa, la posibilidad de salir a la calle y tomar el sol se recibe con más ganas que nunca.

Existe una conciencia cada vez mayor sobre de la necesidad de proteger la piel y aplicar fotoprotección para evitar los efectos nocivos de la radiación, pero nos olvidamos de cuidar nuestros ojos. Si no se protegen de forma adecuada frente a los rayos UV, la exposición al sol puede producir daños oculares a largo plazo y acelerar la aparición de patologías como cataratas o incluso Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Además, este verano nuestros ojos están especialmente sensibles tras la ausencia de luz natural y el incremento de la exposición a las pantallas durante el confinamiento.

Los expertos de Alain Afflelou han preparado una lista de consejos a tener en cuenta a la hora de proteger los ojos del sol con las máximas garantías.

¿Por qué debería ponerme gafas si no voy a tomar el sol?

Incluso en días nublados, nuestros ojos se exponen a los efectos nocivos de los rayos UV. Esta radiación, más intensa en los meses de verano, puede atravesar las capas de nubes y se multiplica con superficies reflectantes como es el agua o la arena de playa. Por eso no hay que bajar la guardia ni siquiera en un día encapotado.

¿Qué lentes elijo?

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El color de los cristales no siempre es sinónimo de una alta protección. La clave está en el número de filtro, una categoría que indica la menor o mayor capacidad de absorción lumínica de las lentes. En primavera y verano las condiciones de luminosidad son bastante altas por lo que se recomienda escoger una categoría 3, que indica una capacidad de absorber entre el 82% y 92% de luz.

Pero… no quiero marcas de sol en la cara

Tumbarse al sol y conseguir un saludable color dorado, que tan favorecedor resulta, es uno de nuestros objetivos veraniegos. Además de la protección de la piel, solemos estar pendientes de las antiestéticas marcas del bikini o las que quedan al tomar el sol con reloj o pulseras. Por eso, muchos evitan las gafas de sol para evitar zonas blancas en la cara. Se trata de un error, ya que la piel de los párpados, una zona sensible, quedaría desprotegida y expuesta. El truco sería escoger una montura pequeña que no tapase la zona superior de los pómulos.

Además, se me empañan con la mascarilla

A muchas personas les parece molesto utilizar las gafas de sol junto a la mascarilla, sobre todo en verano, porque la falta de transpiración provoca que los cristales se empañen. Esta situación tan incómoda se puede evitar ajustando correctamente la mascarilla, fijándola a la nariz, así como usar productos antivaho en los cristales. No hay excusa para no proteger nuestros ojos, aunque llevemos mascarilla.

Proteger la salud visual desde pequeños

Los efectos nocivos del sol son acumulativos, por lo que es muy recomendable cuidar desde pequeños nuestros ojos para evitar problemas oculares en el futuro. En niños, los ojos filtran menos que en los adultos la luz potencialmente dañina, por lo que las gafas de sol, más allá de un propósito estético, protegen su vista y permiten que vean con menos molestias en condiciones de luz brillante.

Además de las gafas de sol, desde Alain Afflelou recomiendan el uso de gorras o viseras y evitar la exposición directa al sol de los más pequeños en las horas centrales del día.

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