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De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Audioprotesistas (A.N.A.) y la Asociación Europea de Fabricantes de Instrumentos Auditivos (EHIMA), el 11,3% de los españoles sufre algún tipo de pérdida auditiva, pero gracias a soluciones como los audífonos, es posible mantener una vida normal sin limitaciones.

Integrar estos dispositivos en nuestro día a día puede requerir de un proceso de adaptación durante los primeros días o semanas de uso. Ya sea por no acordarse alguna vez de ponérselos, sentirse raro con ellos puestos o dar a conocer a nuestro entorno que ahora somos usuarios de audífonos, es necesario que esta transición sea lo más cómoda posible para que la normalidad vuelva a nuestras vidas de forma natural. Para ello, Oticon, especialista tecnológico en el desarrollo de audífonos, ha reunido los cinco consejos básicos para que este proceso de adaptación sea sencillo.

Las primeras semanas usa tus audífonos al menos seis horas al día, pero haz descansos breves: la primera vez que usas audífonos es posible que te cueste acostumbrarte. Algunas personas no tienen problema en adaptarse rápidamente a la manera en que reciben los sonidos a través de ellos, mientras que otros usuarios pueden necesitar que su tiempo de uso vaya creciendo progresivamente.

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Es más sencillo acostumbrarse a los audífonos cuando empiezan a utilizarse en ambientes sonoros conocidos, así que si te está llevando un poco de tiempo, sé paciente y empieza usándolos únicamente en casa durante los primeros días, sin bajar de las seis horas diarias, pero haciendo breves descansos si ves que lo necesitas. Poco a poco, ve ampliando su uso hablando con amigos o viendo la televisión con ellos puestos, hasta que te veas preparado para usarlos en la calle.

Haz que tus audífonos formen parte de tu rutina diaria, como lavarte los dientes: crea tu propio horario de actividades todas las mañanas donde, antes o después de desayunar, te pongas los audífonos. Con el paso de los días, irán formando parte de tus tareas rutinarias, hasta que terminarás acudiendo automáticamente a ellos siempre a la misma hora.

Anota cada una de las experiencias que tienes con tus audífonos: ve apuntando en una agenda o cuaderno los progresos que vas consiguiendo día a día gracias a tus audífonos y haz una autoevaluación sobre si entiendes mejor el habla o si vas oyendo mejor otros sonidos. Esta práctica te ayudará a detectar cualquier necesidad de ajuste y comunicársela de forma más precisa a tu audioprotesista para que adapte los audífonos para que hagan frente a tus problemas de audición de la forma deseada y puedas sacar verdadero partido de ellos.

Sé abierto con las personas de tu entorno acerca de tu pérdida auditiva: cada vez es más común que la pérdida de audición esté presente en la gente de nuestro alrededor. No tengas miedo de comunicar a tu familia y amigos tu problema, ellos harán todo lo posible para aconsejarte y ayudarte a que te adaptes a tus nuevos audífonos.

Contacta con tu audioprotesista si necesitas cualquier ajuste o consejo: los audífonos deben quedar bien ajustados al oído sin causar ninguna molestia y proporcionar todo el apoyo a la audición que se espera de ellos. Al tener que llevarlos casi todo el día, es importante que el ajuste sea cómodo y ceñido. Además, así podrás ajustar el volumen a tu gusto para escuchar sin retroalimentación y sin sonidos distorsionados. Si tienes alguno de estos problemas, acude a tu profesional para que te asesore y revise tus audífonos.

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