La pérdida auditiva no tratada aparece entre los factores de riesgo modificables asociados a la demencia, aunque los investigadores insisten en que esta relación no implica causalidad. Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, Oticon destaca la importancia de detectar y abordar cuanto antes las dificultades auditivas.
La relación entre la pérdida auditiva y la salud cerebral ocupa un espacio creciente en la investigación sobre el envejecimiento. La Comisión Lancet sobre prevención, intervención y cuidado de la demencia incluye la pérdida auditiva entre los catorce factores de riesgo modificables con mayor peso desde la mediana edad.
Esta asociación no significa que la pérdida auditiva provoque alzhéimer. Los estudios apuntan, sin embargo, a que puede formar parte de un conjunto de factores capaces de influir en la evolución de la salud cognitiva.
Una investigación que siguió durante cerca de doce años a más de 600 personas sin demencia observó que el riesgo de desarrollar esta enfermedad aumentaba en función del grado inicial de pérdida auditiva. Otros trabajos han encontrado patrones similares, aunque con resultados variables.
La pérdida auditiva no causa alzhéimer, pero su detección y tratamiento pueden contribuir a mantener la comunicación, la participación social y la calidad de vida
Los especialistas manejan varias explicaciones. Una de ellas es el esfuerzo adicional que debe realizar el cerebro para interpretar una señal sonora incompleta. También se estudian el aislamiento social asociado a las dificultades para conversar, la reducción de la estimulación sensorial y la posibilidad de que la pérdida auditiva y la neurodegeneración compartan determinados mecanismos.
“Durante años, hemos hablado de la pérdida auditiva casi exclusivamente en términos de volumen. La ciencia plantea ahora otra pregunta: qué le pedimos al cerebro cuando deja de recibir toda la información sonora de su entorno”, explica Sergio Álvarez, audiólogo y responsable de Formación de Oticon en España.
Tecnología auditiva para reducir el esfuerzo de escucha
La tecnología auditiva puede facilitar el acceso a la información sonora y favorecer la participación en conversaciones y actividades sociales. Los audífonos de Oticon incorporan redes neuronales profundas entrenadas con millones de escenas acústicas para identificar voces, señales de alerta y sonidos ambientales.
Este sistema busca preservar una representación amplia del entorno sonoro para que el usuario pueda decidir a qué prestar atención, en lugar de limitarse a amplificar una voz y eliminar el resto de los sonidos.
La Organización Mundial de la Salud estima que más de 1.500 millones de personas conviven con algún grado de pérdida auditiva. Ante señales como pedir que se repitan las frases, elevar excesivamente el volumen del televisor o evitar conversaciones grupales, los especialistas aconsejan realizar una revisión auditiva, especialmente a partir de los 50 o 60 años.

















