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El riesgo de sufrir demencia se multiplica por cinco para la pérdida auditiva de severa a profunda, por tres para la pérdida auditiva moderada y por dos para la pérdida auditiva leve. Son datos recogidos por Oticon, especialista tecnológico en desarrollo de audífonos, que recuerda la importancia de detectar este problema a tiempo para evitar problemas en la calidad de vida de las personas mayores.

La pérdida auditiva asociada a la edad o presbiacusia implica que, como consecuencia del envejecimiento, el sistema auditivo sufra un desgate y se vaya perdiendo la capacidad de escuchar ciertos sonidos.

Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC) esta pérdida auditiva afecta al 20% de la población a partir de los 60 años y al 70% a partir de los 70

Deterioro cognitivo

La pérdida auditiva asociada a la edad se relaciona con el deterioro cognitivo, incluida la demencia, debido a causas como el aumento de la carga cognitiva, el aislamiento social y los cambios en las estructuras cerebrales como consecuencia del envejecimiento. Así lo refleja una revisión de estudios publicada en Seminars in Hearing, cuyos autores añaden que a todo esto se une la soledad, la disminución de la movilidad y el deterioro de las actividades de la vida diaria.

Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC) esta pérdida auditiva afecta al 20% de la población a partir de los 60 años y al 70% a partir de los 70.

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La pérdida de la audición implica que no llegue suficiente información auditiva al cerebro, lo que hace que se tengan más dificultades para orientarse en el entorno. “Es por eso que las personas mayores hacen trabajar más a su cerebro para recibir información, rellenan esos huecos recordando y adivinando continuamente, lo que supone un gran desgaste cerebral. A su vez, esto hace que tengan menos capacidad mental para realizar otras actividades de la vida cotidiana, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones sociales”, explica José Sergio Álvarez, jefe de Formación de Oticon.

Por este motivo, una pérdida auditiva no tratada o tratada de forma inadecuada puede provocar consecuencias negativas para el cerebro y se convierte en un factor de riesgo importante para desarrollar demencia a mediana edad. “La buena noticia es que podemos prevenir o retrasar esa demencia si tratamos la pérdida auditiva”, añade.

Cómo mantener el cerebro sano tratando la pérdida auditiva

En el caso de detectar que una persona mayor sufre pérdida auditiva como consecuencia de la edad, lo más importante es que acuda a un profesional de la audición o audioprotesista especializado, para someterse a una prueba auditiva y recibir el tratamiento adecuado en caso de necesitarlo. Este experto le asesorá sobre el audífono más adecuado para su día a día y le ayudará a configurarlo para que el cerebro pueda trabajar bien.

“En este sentido desde Oticon trabajamos con la tecnología BrainHearing para apoyar al procesamiento sonoro natural del cerebro y gracias a ella nuestros audífonos permiten que el cerebro tenga acceso a toda la información sonora y que así trabaje de forma más efectiva”, explica Sergio Álvarez.

La tecnología BrainHearing además ha demostrado que mejora la atención selectiva, aumenta la capacidad para recordar, reduce el esfuerzo de escucha y mejora la inteligibilidad del habla.

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