Con la llegada del verano, las playas, piscinas y ríos vuelven a convertirse en los destinos favoritos para combatir las altas temperaturas. Sin embargo, mientras la mayoría de las personas protege su piel del sol o sus ojos con gafas adecuadas, el cuidado de la salud auditiva suele quedar en un segundo plano. El calor, la humedad y el agua retenida en el conducto auditivo crean el entorno perfecto para la proliferación de bacterias y hongos, favoreciendo la aparición de la conocida otitis del bañista, la afección auditiva más frecuente durante el verano.
Según Ariannys Rojas, responsable técnico de audiología en Alain Afflelou, “además de la otitis externa, durante estos meses aumentan otras molestias como la sensación de oído taponado, el picor, la irritación del conducto auditivo o las molestias derivadas de los cambios de presión al bucear o viajar en avión”. Asimismo, las personas que usan audífonos deben tener mucho cuidado con el exceso de humedad, ya que puede afectar tanto al oído como al correcto funcionamiento del dispositivo.
Uno de los errores más habituales sigue siendo utilizar bastoncillos para limpiar o secar el interior del oído
Según datos de los servicios de Urgencias y Otorrinolaringología del Hospital Quirónsalud Valencia[1], la otitis externa es una de las patologías más atendidas durante los meses de julio y agosto, siendo un 60% de los casos de niños en edades comprendidas entre los 2 y 12 años.
Los errores más frecuentes durante el verano
Uno de los errores más habituales sigue siendo utilizar bastoncillos para limpiar o secar el interior del oído, porque estos empujan la cera hacia el fondo del conducto auditivo, provocando pequeñas lesiones y aumentado el riesgo de infección. De esta manera, conviene recordar que la cera no es suciedad, sino una barrera natural que protege el oído frente a bacterias y otros agentes externos.
Otros hábitos que se deben evitar, según Rojas, son: introducir elementos o realizar maniobras que puedan irritar el conducto auditivo; utilizar gotas sin un diagnóstico previo; continuar bañándose, aunque exista dolor, inflamación o secreción; compartir tapones o utilizar modelos que no ajustan correctamente, y descuidar las revisiones periódicas de la audición.
Consejos prácticos para prevenir molestias y cuidar la audición durante la época estival
- Secar cuidadosamente la oreja y la entrada del conducto auditivo con una toalla suave después de cada baño
- Usar tapones de baño si hay antecedentes de otitis, conductos estrechos, mucha exposición al agua o recomendación profesional.
- Inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua retenida.
- Evitar introducir cualquier objeto en el interior del oído.
- No bañarse en aguas de dudosa calidad.
- No automedicarse si aparecen dolor, inflamación o secreción y acudir a una revisión audiológica.
- Revisar el estado del oído antes de las vacaciones si existe tendencia a formar tapones de cera.
El uso correcto de los tapones de baño
La calidad del agua es uno de los principales factores que influyen en la aparición de infecciones auditivas. Bañarse en ríos, lagos o piscinas con agua en mal estado aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar una otitis. Además, el cloro puede irritar el conducto auditivo de las personas más sensibles.
Aunque el agua del mar suele ser mejor tolerada, tampoco está exenta de riesgos si el oído permanece húmedo durante mucho tiempo después del baño.
En este contexto, los tapones de baño constituyen una medida preventiva especialmente recomendable para personas con antecedentes de otitis, niños que pasan muchas horas en el agua, nadadores habituales o quienes presentan conductos auditivos estrechos.
Mientras que los tapones de baño están diseñados para impedir la entrada de agua, los tapones acústicos están pensados para proteger la audición frente al ruido en conciertos o ambientes muy sonoros
El uso de este tipo de tapones es beneficioso, ya que ofrecen un mejor ajuste y una mayor protección frente a la entrada de agua que los tapones genéricos.
No obstante, es importante recordar que no todos los tapones cumplen la misma función. Mientras que los tapones de baño están diseñados para impedir la entrada de agua, los tapones acústicos están pensados para proteger la audición frente al ruido en conciertos o ambientes muy sonoros. Del mismo modo, existen modelos específicos para el buceo o los viajes en avión que ayudan a compensar los cambios de presión.
«Igual que protegemos la piel o los ojos durante el verano, también debemos cuidar nuestros oídos. La prevención es la mejor herramienta para evitar molestias que pueden acabar condicionando las vacaciones», concluye Ariannys Rojas.
Referencias
[1] https://www.quironsalud.com/es/comunicacion/contenidos-salud/seis-cada-diez-casos-otitis-atendidos-urgencias-corresponde















