¿A cuántos ruidos se expone el oído durante la jornada laboral?

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Con la vuelta al trabajo presencial se ha intensificado de nuevo la exposición a ruidos que pueden dañar en menor o mayor medida la capacidad auditiva de las personas que cada día acuden a trabajar. Las principales fuentes de ruido en ambientes urbanos proceden del tráfico, la industria, los ferrocarriles y los lugares de ocio, siendo más perjudicial para aquellos trabajadores cuyos puestos de trabajo conllevan la exposición a ruidos intensos. A estos se les añaden todos aquellos a los que el oído se expone a lo largo del día (hablar por el móvil, escuchar música con reproductores personales, hacer una videollamada, participar en una reunión acalorada y concurrida, etc.), ya que el daño que el ruido produce en el oído es acumulativo y vivir en un ambiente con niveles de ruido alto contribuye al estrés del sistema auditivo. Los expertos de Oticon explican cómo afectan a la audición y qué consejos se pueden seguir en el día a día para protegerla.

Según datos del informe Environmental noise in Europe – 2020, una de cada cinco personas están expuestas a niveles considerados nocivos para la salud. De hecho, es una de las principales causas evitables de pérdida auditiva, según la OMS. Esta considera que 85 decibelios (dB) durante un máximo de 8 horas es el nivel máximo de exposición sin riesgos, ya que una exposición a ruidos superiores puede suponer un riesgo de pérdida auditiva si se prolonga en el tiempo.

Si se sobrepasa será necesario recurrir al uso de protectores auditivos. “Por encima de los 100 dB hay riesgo de pérdida inmediata y se llegará al umbral del dolor a partir de los 125 dB”, indica José Luis Blanco, jefe de Audiología de Oticon. La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) tiene establecido un listado de los ruidos más comunes y sus dB del que se destacan algunos de ellos:

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Pájaros trinando: 10 dB

Zonas residenciales: 40 dB

Conversación acalorada (oficina): pueden ser 80 dB

Tráfico rodado en la ciudad: 80-85 dB

Motocicleta: 90 dB (si la exposición es superior a 4 horas hay riesgo de pérdida de audición)

Sierra eléctrica, cascos de música: 95 dB (si se prolonga 2 horas hay riesgo de lesión)

Discoteca, petardos pirotecnia: 110 dB (riesgo de daño inmediato)

Taladro: 120 dB (si la exposición se prolonga 7 minutos hay riesgo de lesión auditiva)

Sirena de tren, alarma de incendio: 125 dB

Martillo neumático: 130 dB

Avión despegando: 140 dB

Cuando la exposición a sonidos muy fuertes se produce con regularidad o de forma prolongada, las células sensoriales auditivas pueden verse dañadas de forma permanente causando una pérdida irreversible de audición. Es por tanto, que algunas profesiones pueden conllevar riesgo para la capacidad auditiva. “Esta pérdida se produce de forma progresiva afectando en primer lugar a los sonidos agudos y llegando a afectar a la comprensión del habla, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida. Así, profesionales como mensajeros que reparten en moto, personal técnico de obras, camareros y personal de discotecas, etc. deberían usar protectores auditivos”, advierte Blanco. Asimismo, existen puestos de trabajo donde hay una exposición a sustancias químicas que pueden resultar ototóxicas. “Si sumamos la exposición al ruido con estas sustancias peligrosas para el oído en sectores como la industria del plástico, las artes gráficas o la producción de pinturas o lacas, entre otros; el riesgo es mayor”, subraya.

Consejos para proteger los oídos a diario

Lo más importante a tener en cuenta es que no se debe sobrecargar los oídos: mantener el volumen bajo del televisor; utilizar cascos o auriculares que aíslen del ruido del entorno y a volúmenes reducidos; limitar el tiempo dedicado a actividades ruidosas, como el de uso de dispositivos personales de reproducción de música; alejarse de las fuentes de ruido extremo y hacer descansos auditivos; utilizar las apps que ayudan a controlar los niveles seguros de ruido y prestar atención a las señales de advertencia de pérdida auditiva para poder poner solución de forma precoz (alternativamente, cuando empiezan a aparecer los síntomas) a través de dispositivos como los audífonos, y hacer revisiones de forma periódica.

¿Cómo se afronta el ruido cuando existe pérdida auditiva?

Cuando el tratamiento de un problema auditivo requiere de la utilización de audífonos, es importante priorizar dispositivos que hagan frente a la pérdida de audición desde la perspectiva que realmente influye en el usuario, que es la manera en la que el cerebro procesa los sonidos.

En ese sentido, Oticon More ha sido pionero a la hora de reinventar el concepto de audífono, gracias a la incorporación de un sistema de red neuronal profunda, que es el nivel más avanzado de inteligencia artificial y emula la forma en la que el cerebro procesa los sonidos de su entorno. “Cuando sea inevitable debemos saber que podemos proteger los oídos con protectores. Hay una gran variedad de formas y tallas e incluso pueden hacerse a medida. Por otro lado, es importante ponerse en manos de un profesional para buscar solución a la pérdida auditiva a través de los audífonos ya que podrá aconsejar el más adecuado en función del entorno laboral en el que trabaje cada persona”, concluye Blanco.

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