Autor: José Martín
Está bastante claro. Nos encaminamos hacia el último capítulo de una metamorfosis.
Se inició creyéndonos ricos y acabará creyéndonos pobres. Y como siempre en el centro está la virtud.
La mayoría, a este capítulo histórico 2008/2014, lo ha bautizado como crisis. Yo prefiero describir el proceso como “mutación considerable”.
A los que ya almacenamos algunos años y podemos echar la vista atrás y establecer comparaciones y obtener conclusiones, no nos parece tan dramático lo sucedido y lo que falta aún por acontecer.
¿Se paró el mundo en los setenta cuando parecía que la “crisis del petróleo” arrasaba con todo?
¿Se nos olvidó respirar cuando en los ochenta “disfrutábamos” de una inflación del 14%?
¿Nos quemamos a lo bonzo cuando el paro alcanzó el 25% en el año 1993?
Renuncio a comentar nada de la “clásica” del 29 porque ni ustedes ni yo habíamos nacido.
Es cierto que en estos momentos de “mutación considerable” se producen acontecimientos indeseables; empresas y personas, que a pesar de hacerlo muy bien, se los lleva el tsunami y otros aconteceres que no son agradables –como los 160 desahucios diarios que se producen en España-.
Pero en todo acontecimiento profundamente grave, poderosamente evolutivo e incluso tristemente intenso, hay detalles, matices, aspectos que abren y producen oportunidades.
¿Alguien puede dudar de que salgamos más fuertes de todo esto?
¿Existe el ingenuo que piensa que empresas, profesionales, técnicos, y/o cualquier persona con capacidad para tomar decisiones, va a repetir los mismos errores? Algunos pocos, sí, repetirán errores. La capacidad que tiene el género humano de parir imbéciles no tiene fin.
Pero esta mutación habrá calado tanto y creado tantas cicatrices, que al menos durante dos generaciones estaremos vacunados.
Virgencita, virgencita y de nuestro sector óptico, ¿qué? Ya lo escribí en una ocasión; habremos pasado en estos seis años de ser un sector joven, con mucho campo por recorrer, con posibilidades de todo tipo, indiscutibles, a un sector maduro, resabiado, que será más competente para enfrentarse a más competencia, que deberá replantearse y repensarse dónde están sus fuentes sostenibles de beneficio y todo este cambio, no establecido por lógica de evolución, sino empujado por la violencia de la obligación.
Y estoy plenamente convencido que sabremos hacerlo.
Todos preferimos ser ninfas a ser capullos.
[José Martín]
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[José Martín]
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