En primer lugar, un instrumento de medición especial, el i.Profiler de Zeiss, determina los datos específicos del ojo. Este instrumento detecta problemas de visión que los métodos de medición convencionales no pueden encontrar. Este paso incluye la tecnología de frente de onda y mide las zonas individuales de refracción luminosa del ojo.
Esto permite una valoración objetiva de la acuidad visual de cada persona bajo diferentes condiciones de luz y contrastes. A continuación, mediante la tecnología i.Scription, se pueden utilizar los datos para producir unas lentes graduadas óptimas. Esto significa que todos los datos individuales detectados durante la medición del ojo se transfieren de forma exacta a la lente.
Los accesorios de alta tecnología deben ser capaces de resistir el desgaste diario, los efectos del uso y los golpes externos que reciben diariamente. Los usuarios de gafas salen claramente beneficiados, porque las capas invisibles con las que cuentan las lentes de Carl Zeiss tienen una enorme influencia en la durabilidad y el confort visual y la comodidad de uso de las gafas.
Ya desde la década de 1990, las nanopartículas que contiene la capa de la lente graduada proporcionan un efecto antiestático y actúan contra las partículas de polvo sobre las lentes graduadas de plástico. Hoy día, las lentes también tienen una capa antirreflectante de forma estándar.
La última generación de lentes graduadas de Zeiss son extraordinariamente duraderas gracias a que se han sometido a un tratamiento endurecido que las hace resistentes a los arañazos, al polvo y fáciles de limpiar.
Son las lentes todoterreno para las personas que llevan gafas cada día. Una capa de tratamiento tiene un grosor de entre 100 y 250 nanómetros. En comparación, 100 capas añadidas corresponden aproximadamente al grosor de un cabello humano. Las últimas generaciones de lentes oftálmicas para gafas de Zeiss cuentan con nueve capas, una encima de la otra.
En Alemania, el 33 por ciento de la población ya lleva lentes progresivas. Las lentes progresivas son el arquetipo de los sofisticados métodos de producción de lentes graduadas. La información obtenida a partir de más de 40.000 puntos de optimización de la superficie del cristal se aplica a la creación de una lente progresiva.
El cálculo matemático de un perfil de visión individual es un avance tecnológico de nivel extremadamente alto, el cual, además de aplicar la máxima precisión en la medición, también tiene en cuenta la individualidad de cada ojo. En el año 2000, Carl Zeiss Vision revolucionó la industria óptica con sus primeras lentes progresivas individuales, Gradal Individual EyeFit.
Hoy en día, las lentes progresivas tienen que poder ofrecer más que antes. "Cambiar rápidamente el foco de visión de un smartphone a un objeto distante y de nuevo al smartphone o del sistema de navegación del coche a la carretera son dos ejemplos de desafíos para una persona que padece presbicia", explica Manuela Dauner, directora de Producto de Carl Zeiss Vision.
Hace diez años, Carl Zeiss Vision ya reaccionó al uso creciente de la tecnología en nuestra vidas desarrollando las lentes progresivas avanzadas. Como dice el lema de la compañía, "Vea más. Viva más".
[José Martín]
[Ester Guaus]
[José Martín]
[María Fernández Kroll]Optimoda
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